Cruce de compatriotas en Nueva York: Navone y Etcheverry se sacan chispas por un lugar en octavos del US Open
Los dos argentinos vencieron en segunda ronda y protagonizarán el viernes un duelo 100% albiceleste en el cemento neoyorquino.
La pegada de Navone hizo el resto. El tenista de 9 de Julio se llevó un partido durísimo frente al italiano Matteo Berrettini por 3-6, 6-3, 6-4 y 7-6 (4) y metió segundo en el US Open 2026. El arranque fue del europeo, que quebró en el primer parcial y se lo quedó 6-3. A partir de ahí, el argentino se plantó: rompió en los momentos clave del segundo y del tercero y dio vuelta el encuentro.
El cuarto set fue una pulseada. Navone quebró primero, Berrettini respondió al toque y todo se definió en el tie-break. Ahí el argentino sacó su mejor versión: se fue 4-1 con dos minibreaks, estiró hasta el 6-1 y aguantó con el saque para cerrar. El italiano anuló tres match points antes de caer en el cuarto. La diferencia la marcó la precisión: 77 errores no forzados del europeo contra 37 del argentino, un número que explica por qué el partido se le terminó escapando de las manos a pesar de su potencia.
Etcheverry, con susto por la lluvia
Tomás Etcheverry también selló su boleto a tercera ronda. El platense, 32° del ranking, se impuso al británico Jacob Fearnley por 6-3, 6-3, 3-6 y 6-3. El trámite se interrumpió casi hora y media por lluvia cuando ya ganaba 6-3 y 5-3 con el saque. A la vuelta, completó la tarea sin sobresaltos. El primer set lo definió con un quiebre clave en el duodécimo game. El segundo lo cerró con otra rotura en el momento justo. El tercero se le escapó por un quiebre en el octavo juego. Y en el cuarto, cedió el saque inicial pero reaccionó con dos quiebres consecutivos para liquidar desde adelante.
Con este resultado, el platense iguala su mejor actuación histórica en el US Open: había alcanzado la tercera ronda en 2024 y ahora repite ese techo. Es su segunda vez en esa instancia en el Grand Slam neoyorquino.
Lo que viene
El viernes, Navone y Etcheverry se cruzan por un lugar en octavos de final. Dos argentinos, un solo cupo. El que gane se mete entre los 16 mejores del torneo y se asegura un premio en metálico de 200.000 dólares. ¿Quién aguanta la presión del cemento neoyorquino? La respuesta, en el court.
