El crimen de Barreda vuelve al cine de la mano de Daniela Goggi y un elenco encabezado por Luis Machín
Amazon Prime Video suma el policial basado en el cuádruple homicida de La Plata, junto con una comedia de acción misionera, un thriller de terror peruano-argentino-español y un documental sobre la epilepsia.
Antes de que la pantalla muestre la primera imagen de Barreda, la nueva película que acaba de llegar a Amazon Prime Video, uno ya imagina el living de la casa de calle 56 en La Plata: la luz de la tarde sobre el sillón, el retrato familiar colgado con esa solemnidad que tenían las casas de clase media acomodada en los años noventa, y un hombre de guardapolvo blanco que vuelve del consultorio con la mandíbula tensa porque otra vez lo ningunearon. Esa incomodidad, esa sensación de que algo se le escapa de las manos, es lo que la directora Daniela Goggi elige como motor de la película, y por eso la historia arranca bastante antes de la madrugada del crimen: cuando la hija mayor estaba por casarse y mudar(se), la menor también planeaba su salida del hogar, y la esposa junto a la suegra empezaron a conversar, muy en serio, la posibilidad de vender la propiedad ante el nido vacío que se avecinaba. Goggi articula lo que el propio odontólogo declaró en el expediente con lo que las pruebas del caso permiten reconstruir hoy, casi tres décadas después, y arma un policial psicológico que no apela al golpe de efecto sino a la sensación creciente de que ese señor, que atendía pacientes con la misma sonrisa con la que se sentaba a la mesa familiar, estaba perdiendo pie.
Quien se banca el peso del filme es Luis Machín, que compone a Ricardo Barreda sin buscar el parecido físico y trabaja, en cambio, el perfil del hombre que siente amenazada su autoridad: un profesional respetado, un padre de familia, un vecino correcto, que empieza a hablar de humillaciones, de conspiraciones y de fuerzas que no puede nombrar. Lo rodean Carla Peterson como la esposa, Maite Lanata y Margarita Páez como las dos hijas y la suegra, y Paola Barrientos como una amiga del doctor cuyas ideas místicas terminaron de alimentar el estado mental del odontólogo en los meses previos al hecho. La banda sonora, detalle nada menor, oscila entre Mozart, Wagner y Banana Pueyrredón, como si la película se negara a elegir entre la solemnidad del caso y la extrañeza casi groteschial del personaje.
Los otros tres estrenos de la semana
- Lu & Pau, de Nicanor Loreti, con Jazmín Stuart y Lorena Vega: dos mujeres asaltan una financiera para juntar dinero y sobornar a un fiscal que mantiene presa a una tercera amiga; la huida se complica cuando el auto falla, ellas empiezan a pelearse entre sí y la policía se acerca. Comedia de acción filmada en El Dorado y Puerto Esperanza, en Misiones, con ritmo sostenido y tensión creciente, aunque los diálogos se extienden en algunos tramos.
- La niña del azúcar, coproducción peruano-argentino-española ambientada en Iquitos: el escritor Javier Velázquez Varela adapta uno de sus propios relatos, basados en leyendas locales sobre apariciones y desapariciones. Velázquez, nativo de la ciudad amazónica, ya firmó el guión del film de terror más taquillero del cine peruano y vuelve al género con conocimiento del terreno.
- Un documental sobre la epilepsia narrado desde la propia experiencia de su director, que se suma a la cartelera de streaming como una propuesta íntima, en las antípodas del policial de Goggi pero en la misma semana de estrenos locales.
A la salida de la función, una señora de unos cincuenta y tantos le dijo a su marido, mientras acomodaba el tapado en el hombro y caminaban hacia la vereda: "Mirá, a mí no me importa si era un santo o un monstruo, lo que me da miedo es que cualquiera puede llegar a estar tan solo adentro de su propia casa". Esa frase me quedó sonando todo el camino de vuelta, y me parece la mejor manera de explicar por qué esta película, aun sabiendo cómo termina la historia desde el primer minuto, todavía incomoda.
