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El museo sin carteles que se hizo solo: una colección de fotografía latinoamericana crece en silencio sobre la Quebrada de Huichaira

En un adobe integrado al paisaje jujeño, Lucio Boschi armó un museo de fotografía que funciona sin señalización, sin publicidad y sin sponsors: la plata la pusieron los artistas que donaron sus obras.

Por Gustavo LombardiPolítica bonaerense · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Sobre la ruta 9, a la altura de Tilcara, el conductor que viene del sur cruza el puente que bordea la Quebrada de Huichaira y, si nadie le avisó, sigue de largo. No hay un cartel en el camino. No hay un banner sobre el ripio. No hay una flecha pintada con cal sobre un paredón de adobe que diga "Museo Entre los Cerros, dos kilómetros adentro". Esa ausencia no fue un descuido: fue una decisión. Lucio Boschi, el fundador del MEC, descartó desde el primer día la señalización vial. Quería que quien llegara, llegara porque alguien se lo contó. El resto, decía, no le interesaba.

Un adobe a 2.700 metros, construido alrededor de la luz

Boschi tiene 60 años y nació en la provincia de Buenos Aires. Llegó al norte siguiendo el curso del río Huichaira, se topó con una formación de cerros que lo dejó clavado en el lugar y compró un terreno. Primero levantó una casa de barro para vivir; después, cuando la casa le quedó chica, decidió hacer algo con el resto del lote. La construcción es de adobe, con muros gruesos y ventanas chicas, pensada para que la luz del norte vaya entrando por las salas a lo largo del día. El cerro queda adentro del museo sin pedir permiso. Esa decisión arquitectónica es también una decisión curatorial: el paisaje no se mira desde afuera, se respira adentro.

La colección permanente reúne obras donadas por fotógrafos argentinos y latinoamericanos: Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros. Boschi no tenía presupuesto para comprar piezas ni para pagar derechos. Entonces escribió cartas. Las mandó a colegas con los que había trabajado durante años en circuitos internacionales, a galeristas, a coleccionistas. Les contó qué estaba haciendo, dónde, y les pidió una obra. Todos, según reconstruyó este cronista, dijeron que sí. Sigamos la plata: el MEC no tiene sponsor visible, no cobra entrada diferencial, no vende merchandising en la puerta. La plata, cuando aparece, llega por donaciones puntuales, por el trabajo de los talleres y por lo que Boschi consigue gestionar con fondos culturales. La operación chica, austera, se sostiene.

Los primeros visitantes fueron los chicos de la escuela de al lado

Al principio no iba nadie. Sin redes, sin gigantografía, sin folleto en la terminal de ómnibus de Tilcara, el museo dependía del boca a boca. Los primeros en cruzar la puerta fueron los alumnos de la escuela rural más cercana, que empezaron a usarlo como un recreo con paredes. Después aparecieron los guías de turismo locales, que entendieron rápido que tenían un atractivo cultural genuino para mostrar. Más tarde llegaron los grupos de fotógrafos, y finalmente los curadores y directores de museos internacionales de primer nivel, que se fueron sumando a una lista que ya no necesita publicidad porque se sostiene sola. Ese recorrido, de la escuela al circuito internacional, es la mejor síntesis del modelo Boschi: construir durante años sin hacer ruido, y que el ruido lo hagan los demás.

  • Ubicación: Quebrada de Huichaira, Jujuy, a 2.700 metros de altura, sobre la ruta 9 frente a Tilcara. Sin señalización vial.
  • Fundación: 2012, iniciativa del fotógrafo Lucio Boschi, en un terreno con construcción de adobe levantada por él mismo.
  • Colección: obras donadas de Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros.
  • Servicios actuales: biblioteca especializada, talleres, residencias artísticas y un programa gratuito de formación para jóvenes fotógrafos de las provincias.
  • Recomendación práctica: llegar por la ruta 9 desde Tilcara; el GPS puede no estar actualizado en los tramos finales de los caminos del cerro.

Hoy el MEC funciona como algo más que un museo. Tiene biblioteca abierta, programa de residencias para artistas que llegan a trabajar durante semanas, y un eje que para Boschi es no negociable: la formación gratuita de jóvenes fotógrafos de las provincias, que llegan con sus propios proyectos y se encuentran con un acervo latinoamericano de primer nivel en el medio del cerro. Es, también, un punto de encuentro para la comunidad local, que lo usa para reuniones, presentaciones y actividades. La visita conviene hacerla con tiempo: las salas tienen bancos, la luz cambia durante el día y el ritmo del lugar invita a caminar despacio. Quien pase por Tilcara y quiera entender de qué se habla cuando se dice "cultura del interior", tiene una cita a dos kilómetros, sin cartel que lo avise. La omisión es de Boschi.

GL
Gustavo LombardiPolítica bonaerense

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