Empanadas de autor en Belgrano: la receta que obsesiona a tres chefs y se agota antes del cierre
Un local pequeño pintado de rosa, abierto apenas tres horas por día y sin ninguna app de reparto: así funciona la apuesta de Pedro Bargero, Marco Scolnik y Andrés Porcel para ponerle técnica de alta cocina a la empanada porteña.
Les cuento lo que me pasó el sábado al mediodía: pasé por Mendoza al 1400, en Belgrano, a dos cuadras del Barrio Chino, y el local estaba con fila corta pero constante. Apenas tres horas después de haber abierto ya quedaba poco stock. Eso, en criollo, significa una cosa: lo que ahí se vende se vende bien. La ocupación hotelera del fin de semana en la Ciudad venía moderada, pero en este tipo de propuesta gastronómica la demanda se mide por la fila en la vereda, no por las reservas.
El lugar se llama Amalgama Gastronómica y detrás está un equipo con pedigree pesado: Pedro Bargero, que pasó por Chila, junto a Marco Scolnik y Andrés Porcel. La idea es tan simple como ambiciosa: tomar la empanada argentina y tratarla con el mismo rigor que cualquier producto de alta cocina. No hay delivery, no hay Rappi ni PedidosYa. Es take away puro, con un horario restringido de unas tres horas por día, y cierra cuando se termina el stock. La apertura formal, con mesas y sillas en la vereda, está prevista para octubre; a mediados de septiembre sumarán turno nocturno.
Seis variedades y una rotativa
La carta tiene seis empanadas fijas, todas de 11 centímetros, pensadas para tres o cuatro bocados. La idea es que uno pueda combinar sabores en la misma comida. Los precios: 4.500 pesos cada una, salvo la de jamón y queso, que sale 4.800. Las salsas, tres opciones, cuestan 1.500 pesos cada una. Para adelante prometen una empanada de la semana, rotativa según producto de estación.
- Carne (horno de leña): bife de chorizo y asado picado grueso, con cebolla caramelizada, morrón, pimentón ahumado y comino.
- Jamón y queso: jamón natural, mozzarella, tybo estacionado y orégano fresco.
- Pollo (horno de leña): pollo asado, verdeo, morrón asado y nuez moscada.
- Humita (frita): choclo, queso cremoso y pimentón dulce.
- Pacú ahumado a la leña (frita): con cebolla, morrón y huevo, un guiño a la empanada de pescado del Litoral.
- Salsas: picante, chimichurri rojo clásico y yasgua de tomates, ajo y oliva. El limón, siempre a mano para las fritas.
Lo que distingue al proyecto es la obsesión por la materia prima. La carne es Angus, ojo de bife más un corte de asado con un porcentaje de grasa definido. Las cebollas son agroecológicas. Las fritas se cocinan con aceite de oliva extra virgen y las horneadas van al horno de barro, con tiempos de vuelta, piso y caramelizado controlados. Detalles que parecen menores hasta que uno muerde la empanada y entiende de qué se habla.
Si me preguntan dónde comer algo rico cerca y sin vueltas, hoy por hoy les digo: dense una vuelta por Mendoza 1437, en Belgrano. Lleven paciencia para la fila, lleven efectivo o lo que acepten, y prueben al menos dos variedades. Yo me quedé con la de pacú ahumado, que es una linda sorpresa para una ciudad que cree que la empanada de pescado es solo cosa del Norte. La de carne, para el que quiera la foto completa del proyecto, es la obligada. Y si están con chicos, la de jamón y queso no defrauda.
