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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Jim Henson, el hombre que se negó a dejar morir al niño que llevaba adentro y construyó un imperio de titiriteros

A 35 años de su muerte, repasamos la filosofía de trabajo del creador de los Muppets, su método para hacer reír sin estridencias y la pregunta que todavía incomoda a la televisión actual

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · · hace 1 h
Jim Henson, el hombre que se negó a dejar morir al niño que llevaba adentro y construyó un imperio de titiriteros

Lo vi por primera vez en una reposición de un canal de cable, una tarde de domingo en la que mi hija menor tenía cuatro años y yo ya había dejado atrás los cincuenta: la rana Gustavo en plena entrevista con un conductor, diciendo absurdos con una seriedad que me hizo reír a mí más que a ella. Esa es, quizá, la mejor definición de lo que construyó Jim Henson: un lenguaje donde el disparate y la ternura se dan la mano sin que uno se dé cuenta de cuándo empezó a carcajarse. Murió en mayo de 1990, a los 53, en pleno apogeo creativo, y todavía cuesta hacerse a la idea de todo lo que vino después sin su mirada al frente.

Henson se subió por primera vez a un escenario como titiritero a los 17, en un programa infantil que duró apenas tres semanas en pantalla. Lejos de frustrarlo, esa experiencia inicial le permitió armar, junto a Jane Nebel —su futura esposa—, el ciclo "Sam and Friends", que en los años sesenta funcionó como campo de for the language of the Muppets. From there he built a catalog that includes "Barrio Sésamo", "Fraggle Rock" and the most famous puppet cast in the world.

Una filosofía que se explicaba con una frase

Lo que Henson repetía una y otra vez, casi como un mantra, era que nunca había que dejar morir al chico que uno lleva adentro. "La gente más sofisticada que conozco son todos niños por dentro", decía, y esa convicción no era un eslogan: estaba metida en cada decisión estética, en cada personaje, en cada gag.

Su método de trabajo también tenía una lógica muy clara, y él mismo la contaba sin vueltas. "Los personajes más interesantes que he creado tienen una fijación o un rasgo que podés exagerar —explicaba—. En lo que exagerás, se vuelve divertido y la gente ve ese rasgo en sí mismos." La risa, para Henson, no era un fin en sí mismo sino una herramienta para poner las cosas en perspectiva. Y el absurdo no era un recurso facilista, sino un puente: "Absurdo es tomar lo que es realmente la vida y llevarlo a una abstracción que la gente reconozca", resumía.

Esa ecuación —disparate más ternura, observación más exageración— es la que sostiene a Gustavo, a la Cerdita Peggy, a un montón de personajes que siguen vigentes décadas después. Disney los incorporó a su catálogo y los multiplicó en películas, series y plataformas de streaming, pero la pregunta sigue dando vueltas: ¿la televisión de hoy todavía tolera ese tipo de humor, o el formato que Henson inventó ya no tiene equivalente en la pantalla actual? Yo, cada vez que lo dudo, vuelvo a poner un capítulo y termino convencida de que la respuesta, por ahora, sigue siendo que sí.

  • Jim Henson murió en mayo de 1990, a los 53 años, a causa de un choque tóxico originado por una infección bacteriana.
  • Su primera aparición como titiritero fue a los 17, en un programa infantil cancelado a las tres semanas.
  • Junto a Jane Nebel creó "Sam and Friends", base de los Muppets.
  • Fue figura clave de "Barrio Sésamo" y creador de "Fraggle Rock".
SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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