Norberto Fontana, el gladiador de 51 años que le mete presión a Canapino en el Turismo Carretera
El piloto de Arrecifes achicó la diferencia con el referente del TC de más de un segundo a seis décimas y avisa: quiere dar el salto que lo posicione entre los candidatos a ganar.
Se le terminó la racha con sabor amargo, claro. Norberto Fontana fue protagonista de punta a punta en el Desafío de las Estrellas que el Turismo Carretera disputó en San Juan, venía descontando tiempo contra el líder y hasta se permitía soñar con la victoria cuando el ingreso del auto de seguridad en las últimas vueltas cortó su remontada de raíz. Faltaron seis giros para que el arrecifeño pudiera definir, según sus propios cálculos.
A 51 años, con la sonrisa intacta y el físico como única vara
Lejos de cualquier plan de retiro, el piloto del Azar Motorsport corre con un Chevrolet Camaro y se siente con cuerda para rato. Las categorías de turismo, explica, permiten alargar la vida útil de un piloto que ya pisó los 51. Mientras el cuerpo le dé, seguirá acelerando. Y esa decisión tiene números concretos detrás: tomó a Agustín Canapino como termómetro porque es el referente de la categoría y midió la diferencia que separaba a su Chevrolet del mejor.
“Faltaron seis vueltas para ganarla, veníamos mucho mejor en ritmo, habíamos descontado un segundo y medio. Me quedó el sabor amargo de ese último Pace Car, lo veníamos esquivando y me perjudicó.”Norberto Fontana
- Antes de las pruebas en La Plata y de las carreras en Rafaela y Posadas, la diferencia con Canapino era de 1,2 a 1,3 segundos por competencia.
- Después de esos trabajos y de los ajustes en pista, la brecha bajó a seis décimas, apenas un suspiro en una categoría donde, como él mismo grafica, en una décima se juegan diez autos.
- En clasificación, los márgenes son tan finos que ocho décimas pueden separar al auto que larga primero del que lo hace en el puesto 34.
- En Paraná, fecha anterior, Fontana había abandonado tras un toque con otro piloto, por eso San Juan pesaba doble como confirmación de que el equipo está reaccionando.
Fontana es consciente de que la inversión tecnológica separa a los equipos grandes de los chicos, porque no todas las estructuras pueden bancar probar varias configuraciones aerodinámicas en el taller. Por eso, cuando el auto funciona y las décimas caen, el festejo vale doble. Evolucionaron, reconoció, pero falta otro poquito más, y esa frase la pronuncia como una promesa y no como una queja. Si el Azar Motorsport logra mantener la línea ascendente y convierte esa media diferencia restante en regularidad, el Turismo Carretera pasará a tener un contendiente de peso para salir a pelearle carreras a Canapino y compañía.
Lo concreto es lo que importa: San Juan mostró un Chevrolet Camaro competitivo, un piloto enchufado y un equipo que está midiendo décimas donde antes se medían segundos. La próxima fecha dirá si esa curva ascendente se sostiene o si el salto todavía tiene que esperar. El viejo zorro de Arrecifes ya mostró las garras; falta ver si vuelve a morder arriba.
