Jueves, 27 de agosto de 2026
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Panqueques sin manual: la cuenta 2-2-2 que te salva cualquier domingo

Dos huevos, dos tazas de harina y dos tazas de leche. Esa es toda la matemática que necesitás para que la masa salga derecha, sin grumos y sin tener que googlear la receta a último momento.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Me lo dijo una cocinera amiga hace años y me cambió la vida: con la fórmula 2-2-2 no falla nadie. Dos huevos, dos tazas de harina y dos tazas de leche, medidas con el mismo jarro. Así de simple. Y lo mejor es que la masa queda neutra: sirve igual para untar con dulce de leche que para armar unos canelones con lo que haya en la heladera.

La fórmula existe justamente para terminar con la pregunta del millón: cuánta harina y cuánta leche van por cada huevo. Como los tres componentes son iguales, no hay forma de errarle. A eso se suman apenas una pizca de sal y un poquito de manteca o aceite para la sartén. Nada más. Ni azúcar, ni polvo de hornear, ni secretos raros.

La consistencia manda

La guía es la textura, no el reloj. La mezcla tiene que quedar fluida pero con cuerpo: al volcarla en la sartén caliente, se distribuye sola cuando inclinas el molde. Si quedó espesa, un chorrito de leche la arregla. Si quedó tan líquida que los panqueques se te rompen en la mano, una cucharada de harina la vuelve al carril.

  • Incorporar solo parte de la leche al principio, junto con los huevos y la harina, hasta lograr una pasta lisa.
  • Sumar el resto del líquido de a poco, sin dejar de batir.
  • Si quedaron grumos, colar la mezcla antes de llevarla al fuego.
  • Dejar reposar entre quince y treinta minutos: la harina termina de absorber el líquido y la masa queda más pareja.

Sartén caliente y paciencia

Acá es donde la mayoría se traba. Si la sartén no está en su punto cuando volcás la masa, el panqueque chupa grasa y se pega como estampilla. Con una antiadherente en buen estado, alcanza con engrasar apenas el primero. El momento justo para darlo vuelta es cuando ves los bordes secos y se empieza a despegar solo. Si te apuras, se rompe. Y si el primero salió feo, no entres en crisis: casi siempre es el que sirve para calibrar temperatura y cantidad de masa.

Para lo dulce, dulce de leche y a correr. Pero también van bien banana, frutillas, manzana en compota, miel, crema chantilly o chocolate. Para lo salado, con esa misma masa armás canelones, unas torres de panqueques con espinaca y queso, o lo que te dicte el estómago. Rinde unas dieciséis unidades, ocho porciones largas.

“La masa es neutra por diseño: por eso sirve para dulce y para salado sin tocar los ingredientes base.”Material de base

Y ahora sí, la recomendación de siempre: en Buenos Aires, para festejar que te salieron redondos, arrancá la tarde en el Café La Biela, en Posadas y Quintana. Pedí un pancake con dulce de leche y un cortado. Después me contás.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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