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Poner un límite también es una forma de acompañar

El diálogo no exige ceder ante cada pedido. Especialistas explican por qué las normas claras, sostenidas con cariño y sin violencia, ayudan a los chicos aregular sus emociones y tolerar la frustración.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 27 de agosto de 2026 · hace 2 h

Hablar con los hijos no significa dejar de ejercer la autoridad. Al contrario: cuando el adulto evita el conflicto por miedo al enojo o al berrinche y cambia mente un límite, la convivencia se vuelve confusa. La psicóloga infantojuvenil Ivana Raschkovan sostiene que conversar no quita autoridad, sino que puede ejercerla de una manera más respetuosa.

La diferencia entre autoridad y autoritarismo

La especialista define el autoritarismo como un abuso de poder. Respetar a niños y adolescentes no implica permitirlo todo. El respeto también incluye poner normas, explicar los motivos y contener desde el buen trato. En esa combinación aparece el estilo de crianza democrático o autoritativo: reglas claras, diálogo y presencia afectiva.

  • El estilo autoritario impone reglas rígidas y escucha poco.
  • El estilo permisivo ofrece mucho afecto, pero suele dejar los límites librados al azar.
  • El estilo democrático combina normas claras, diálogo y contención.

La psicóloga Deborah Bellota advierte que muchos padres no ponen límites por miedo a que el hijo se enoje con ellos. Aunque la calidez ayuda a fortalecer la autoestima, la falta de referencias estables puede dificultar la autorregulación, bajar la tolerancia a la frustración y generar resistencia frente a otras figuras de autoridad.

“Los límites son indispensables para aprender a vivir en sociedad. La vida misma ya presenta dosis diarias de frustration.”Ivana Raschkovan

La tolerancia a la frustración se construye desde temprano, incluso en situaciones cotidianas: dejar de jugar para dormir, no almorzar caramelos o cruzar la calle tomado de la mano. El trabajo adulto no termina al decir que no. La autoridad se vuelve confiable cuando el límite se sostiene con explicación, escucha y cuidado.

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Lucía CattaneoTurismo y temporada

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