Proyectan que la inflación de agosto cerraría en 1,5% o 1,6%, el registro más bajo de 2026
Las consultoras privadas anticipan una nueva desaceleración de los precios, con alimentos que apenas subirían entre 1% y 1,1%. En paralelo, el Banco Central advierte que uno de cada cuatro pesos que las familias destinan a deudas ya se destina a cuotas o a obligaciones con atraso, lo que configura un escenario de alivio parcial en los precios pero de tensión financiera creciente en los hogares.
De acuerdo con las estimaciones que manejan las principales consultoras privadas del país, la inflación de agosto se ubicaría entre 1,5% y 1,6%, el nivel más bajo de lo que va del año. EcoGo proyectó un índice de precios al consumidor del 1,5% para el mes, mientras que el estudio de Orlando Ferreres lo calculó en 1,6%. En ambos casos, los registros representarían una continuidad del proceso de desaceleración que vienen mostrando los datos oficiales desde principios de 2026.
Vamos a los números: el rango estimado implica que la variación mensual de los precios minoristas se mantendría por debajo del 2% por tercer mes consecutivo, consolidando un patrón que las propias consultoras describen como el escenario más favorable desde la salida del pico inflacionario de mediados de 2024. Frente a agosto de 2025, cuando la inflación había superado el 4% mensual según el promedio de las mediciones privadas, la comparación interanual muestra una caída superior a los dos puntos porcentuales, aunque la lectura completa de esa dinámica se obtiene al contrastarla con el promedio nacional, que se ubicaba en torno al 3,2% mensual durante el mismo período del año anterior.
Alimentos por debajo del promedio general
El capítulo más relevante del informe lo aporta la división de alimentos y bebidas, que suele incidir con fuerza sobre la percepción de los hogares. EcoGo proyectó una suba de apenas entre 1% y 1,1% para ese rubro, un guarismo que se sitúa por debajo del índice general estimado para el mes. En algunas categorías, como las carnes, las consultoras detectaron incluso leves bajas de precios durante agosto, un comportamiento poco frecuente en el último año y medio.
La particularidad de esta dinámica es que los alimentos frescos representan, según la composición de la canasta del INDEC, cerca del 30% del índice general. Que esa partida crezca a un ritmo menor que el resto de los bienes y servicios aporta una explicación directa a por qué la inflación agregada logra perforar el piso del 2%, dado que la ponderación de los demás componentes —alquileres, tarifas reguladas, servicios de educación y salud— suele mostrar rigideces a la baja mucho más marcadas.
La otra cara: el peso de las deudas en los hogares
El cuadro de desaceleración de precios convive con un escenario financiero que el propio Banco Central describe como en aumento de tensión. Datos difundidos por la autoridad monetaria indican que uno de cada cuatro pesos que las familias argentinas comprometen mensualmente en obligaciones financieras ya corresponde al pago de cuotas de préstamos o a deudas que registran atrasos en sus calendarios de cancelación.
Esa carga acumulada opera como un factor de restricción sobre la capacidad de los hogares de seguir accediendo al crédito. En línea con esa señal, la expansión de los préstamos al consumo mostró una desaceleración en las últimas semanas y los indicadores de morosidad exhibieron una tendencia alcista, en particular en los segmentos de asalariados con menor estabilidad contractual.
- Alimentación: 1% a 1,1% de suba mensual, según EcoGo, con carnes en leve baja.
- Crédito al consumo: la morosidad crece y limita nuevas financiaciones.
- Tasas a empresas: llegaron a 32% anual y retrocedieron a 28%, niveles que el consenso privado califica de incompatibles con una recuperación sostenida.
- Sectores con alto peso en el empleo: construcción, industria y comercio muestran caídas frente al año anterior, lo que enfría el consumo agregado.
- Dólar mayorista: cerró el jueves en 1.512 pesos, por encima del umbral de 1.500 que había operado como referencia durante las semanas previas.
El cuadro macro que describen las consultoras combina, por un lado, una inflación general que perfora el piso del 2% mensual y, por el otro, una carga financiera sobre los hogares que limita la traducción de esa baja a mejoras concretas en el consumo. Para los analistas consultados, una inflación por debajo del 2% puede representar una pausa en la pérdida de poder adquisitivo, aunque el alivio real dependerá de la evolución de los salarios en los próximos meses y de la magnitud con que las paritarias acompañen el nuevo ritmo de los precios.
La firma de esta nota corresponde a Julián Ferreyra, sección Economía y comercio.
