Tirante, el argentino que le torció el brazo a Djokovic y se metió de lleno en la elite del tenis mundial
El bonaerense de 24 años venció al serbio en Cincinnati, trepó al puesto 42 del ranking ATP y ahora va por el US Open. Cuenta el click mental del partido, el cruce en la red y los cambios que explica su salto.
Tirante entró al court central de Cincinnati con la mandíbula apretada y los dedos duros. Del otro lado lo esperaba Novak Djokovic, el público a favor del serbio y un Masters 1000 como escenario. El primer set se le fue sin encontrar su tenis. Pero en el arranque del segundo, un game que se estiró cerca de dieciocho minutos le soltó el cuerpo: de pronto dejó de ver a Djokovic como un nombre y empezó a verlo como un rival. Ahí cambió todo.
Se quedó con el segundo set, igualó el partido y se dijo, casi en voz alta, que el encuentro estaba empatado y que se iba a un tercer set donde gana el que mejor maneja los momentos importantes. Lo jugó como el mejor set de la noche, con la confianza creciendo game a game hasta cerrar el punto final. En la red, el diálogo fue corto: Djokovic lo felicitó, le deseó suerte, Tirante le agradeció todo lo que hizo por el tenis y le dijo que había sido un placer compartir la cancha. Las emociones estaban tan arriba que ninguno estiró la charla.
El salto que lo llevó al 42 del mundo
El resultado lo depositó en el puesto 42 del ranking ATP, la mejor marca de su carrera, con el US Open ya en el horizonte. Tirante repite que este salto no se explica con un solo motivo. Hay un cambio de raqueta, una semana de prueba y la decisión de dejar atrás el modelo Blade, que sentía demasiado rígido para su juego, por otro que le devuelve más efecto y potencia. Y hay, sobre todo, un trabajo silencioso con dos psicólogos deportivos y una decisión de mirar hacia adentro en vez de mirar al ranking de los demás.
El propio Tirante reconoce una mochila pesada que se sacó de encima en el camino: la serie de Copa Davis en Corea del Sur, donde viajó como primera raqueta del equipo, cargó con la presión de los resultados y terminó en derrota. Jugar de visitante con el estadio en contra, sobre una superficie desconocida y muy rápida, lo curtió más en la cabeza que cualquier victoria. Aquel golpe, dice, terminó siendo un punto de inflexión. Ahora, con Cincinnati todavía caliente y el major de Nueva York a la vuelta de la esquina, el bonaerense de 24 años se anima a soñar con otra semana de esas.
- Puesto 42 del ranking ATP, su mejor marca histórica.
- Segundo set como bisagra: game de 18 minutos que le soltó el juego.
- Cambio de raqueta tras una semana de prueba, del Blade a un modelo con más efecto.
- Trabajo con dos psicólogos deportivos como pieza central del salto.
- Copa Davis en Corea del Sur como punto de inflexión mental.
- Próximo objetivo: el US Open.
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