Toledo pide que Torrente sea el villano y no el héroe: Segura se enfada cada vez que se lo dice
El actor español sostiene que el personaje creado por Santiago Segura condensa lo peor de la España más oscura y que la saga lo celebra en lugar de cuestionarlo. La última vez que trabajaron juntos fue en La reina de España, hace casi una década.
A la salida del teatro, una señora mayor me preguntó si yo era el que hacía de Torrente. Le dije que no, que el que hacía de Torrente era Santiago Segura, y me respondió, con una sonrisa cómplice: "Ay, mi hijo lo adora". Ahí entendí que la conversación que reabre Guillermo Toledo no es menor: lleva años preguntándose por qué un personaje que condensa fascismo, racismo, homofobia y machismo terminó convertido en héroecelebrado de su propia saga.
Toledo fue directo cuando le plantearon el tema: Torrente tendría que ocupar el lugar del antagonista, no el del protagonista. Y apuntó que cada vez que se lo dice a Segura, la reacción no es de discusión sino de enojo. "Se enfada mucho cuando yo le digo que haría de un fascista feliz como Torrente, pero no en una película como Torrente. Tendría que ser el malo de la película, no el héroe", resumió el actor.
El ejemplo de la carne y el espejo del humor
Para sostener su argumento, Toledo eligió una escena que ya es un clásico no intencional de la saga: Torrente tira un trozo de carne al suelo y tres personas negras se pelean por él. "La gente se reía con eso, les parecía gracioso. Es peligrosísimo, porque el humor es un arma política muy poderosa", explicó. Lo que le preocupa no es la risa en sí, sino que nadie se pregunte después de qué se estuvo riendo.
Frente a eso, Toledo contrapuso su experiencia con Animalario, la compañía con la que trabaja desde hace años: "Tienes que aprovechar esa risa para que el público diga: ¿de qué me estoy riendo? Te pone frente a un espejo". Esa es, según su mirada, la frontera entre un humor que incomoda para abrir preguntas y otro que, sin proponérselo del todo, termina apuntalando lo que dice combatir.
Toledo y Segura no son extraños: compartieron elenco en El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo, en 2004, y volvieron a cruzarse en La reina de España, en 2016. Casi una década después de su última colaboración, el debate sobre Torrente vuelve a ponerlos en veredas distintas sin que ninguno de los dos haya dado, por ahora, señales de cambiar de posición.
“La gente se reía con eso, les parecía gracioso. Es peligrosísimo, porque el humor es un arma política muy poderosa.”Guillermo Toledo
A la salida, mientras la gente comentaba la función, escuché a un muchacho joven decirle a su amigo: "Yo a Torrente lo sigo viendo igual, me cago de risa". Tal vez ahí, en esa risa que no se interroga, esté el verdadero centro de la discusión que Toledo volvió a poner sobre la mesa.
