Adiós a Chiche Gelblung: el hombre que se fue sin soltar el micrófono
Murió a los 82 años en un sanatorio de Palermo, después de más de cinco décadas frente a un micrófono y una cámara. El periodismo argentino despide a uno de sus últimos dueños del estilo directo.
Vi a Samuel "Chiche" Gelblung por última vez en una pantalla, como lo vieron millones de argentinos durante más de medio siglo: sentado, con el gesto serio y la pregunta lista, sin esperar demasiado para apretar donde dolía. Esa imagen se apagó el miércoles 9 de septiembre de 2026, a las 7.30 de la mañana, en un sanatorio del barrio de Palermo donde había ingresado el martes por un cuadro respiratorio. Tenía 82 años y acababa de atravesar su cuarta internación del año, aunque nadie que lo conociera se sorprendió demasiado: el lunes anterior, un día antes de sentirse mal, todavía estaba al frente de su programa de radio, como si el oficio fuera una forma de no aflojar.
Lo confirmó su familia a través de los medios y de las redes, y la noticia se esparció rápido por los pasillos de los canales y las redacciones, esos lugares que Chiche supo habitar como pocos. Había nacido en 1944 y construyó una trayectoria que combinó la prensa gráfica, la radio y la televisión con un sello muy propio: hablar de frente, sin adornos, mirando a los ojos. En junio, tras uno de sus altos médicos, había resumido su filosofía con una frase corta que hoy vuelve como un espejo: "Todo bien por suerte, mañana ya empiezo".
La despedida en la AMIA y el último viaje a La Tablada
El velatorio se realizó en una de las salas de la AMIA, en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Gran Rabino Eliahu Hamra leyó los salmos antes de que el cortejo partiera hacia el cementerio de La Tablada. Por allí pasaron colegas, amigos y figuras del espectáculo que quisieron darle el último adiós. Una de las presentes fue Graciela Alfano, que se acercó con la misma mezcla de cariño y desconcierto que se vio repetida a lo largo de la jornada y que ella tradujo en una frase que quedó flotando en el aire de la sala: "Me hubiera gustado tener una última charla".
En abril de 2024, Gelblung había participado de un ciclo de entrevistas en profundidad donde repasó su historia personal, los episodios más duros de su infancia y la manera en que se fue reconciliando con la idea del final. "Tuve que pedir ayuda a un psicoanalista para entender y aceptar la muerte", había confesado entonces, con la honestidad descarnada que lo caracterizaba delante de un grabador. Quizás por eso, al despedirlo, muchos de los que lo vimos durante décadas sentimos que se fue alguien que nunca engañó a su público: ni en las preguntas, ni en los silencios, ni en la decisión de seguir trabajando hasta el último día posible, como si el periodismo fuera también una forma de mantener viva la conversación con la gente.
Lectores de 40 a 60, en primera persona
Yo lo miré crecer en la pantalla y lo escuché instalarse en la radio de la cocina de mi casa, en esos horarios donde la voz de un periodista se vuelve casi un familiar. Por eso me animo a preguntarles, sin solemnidad y con el mismo tono de él: ¿qué momento o qué entrevista de Chiche Gelblung les quedó grabada? ¿Cuál es la que todavía aparece cuando alguien menciona su nombre? Contanos en los comentarios, porque en la Argentina que él supo contar, la conversación sigue siendo la mejor manera de no despedirse del todo.
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