Antártida en 58 días: la vuelta completa que solo unos pocos se animan a soñar
Un crucero francés anunció una circunnavegación de 23.000 kilómetros para 2028, con tramos de 30 noches. Frente a las clásicas expediciones de diez días, la diferencia pasa por el tiempo, la plata y las ganas de meterse en los mares más helados del planeta.
Arrancamos con la novedad que mueve el avispero antártico: para 2028 se anunció una circunnavegación completa a bordo del Le Commandant Charcot, el rompehielos de bandera francesa. Son casi 58 días sobre el agua y unos 23.000 kilómetros de recorrido, con salida y regreso a Ushuaia. La empresa ya lo vende en dos tramos de alrededor de 30 noches cada uno, una especie de menú por partes para el que no se anime al viaje entero.
A esta altura del año la ocupación hotelera en Ushuaia viene acompaña con expectativa: la temporada fuerte todavía no explotó, pero las consultas por la Antártida crecen. Comparado con esta misma fecha del año pasado, hay más interés en las travesías largas, aunque las clásicas de diez a doce días siguen siendo las más pedidas por los pasajeros argentinos que cruzan a la península.
Más días, otros mares
La diferencia entre una expedición corta y una vuelta completa no pasa solo por las noches a bordo. Las travesías habituales concentran desembarcos y avistajes de fauna en la zona de la península, un área relativamente acotada. Los itinerarios extendidos, en cambio, se meten en sectores que reciben muy pocos visitantes: los mares de Ross, Amundsen, Bellingshausen y Weddell, según explica Jeremy Clubb, director y referente de Antarctica Cruises.
Ahí aparece lo que justifica el esfuerzo: la barrera de hielo de Ross, las cabañas históricas de la isla del mismo nombre y colonias de reproducción de pingüinos emperador. Son paisajes y fauna que un viajero estándar difícilmente cruce en un viaje clásico.
“Las vueltas completas al continente van a seguir siendo excepcionales por la logística y el costo que implican. Los itinerarios de diez a doce días se ajustan a las posibilidades de mucha más gente.”Jeremy Clubb, director de Antarctica Cruises
Un antecedente reciente
No es la primera vez que un barco conecta Sudamérica con Oceanía vía Antártida. En 2025, la naviera Hapag-Lloyd realizó una semicircunnavegación de 32 días con el Hanseatic inspiration, que zarpó de Ushuaia y terminó en Christchurch, Nueva Zelanda. Sirve como prueba de que el formato es viable, aunque reservado a un público muy específico.
Por lo general, los que eligen travesías largas ya pisaron la península antes y quieren ir por más: fotógrafos, observadores de aves y aficionados a las ciencias polares. Lo que buscan no es sumar desembarcos, sino quedarse varios días en el mismo entorno, mirar el hielo y seguir a la fauna con paciencia.
Después de tanto hielo, una parada obligada
Si te pasó lo mismo que a mí y ya estás imaginando la cubierta con un café en la mano, te dejo un consejo bien terrenal: cuando bajes en Ushuaia, antes de embarcar o después de volver, reservá en el restaurante Kalma Restó, sobre la calle San Martín. Las cazuelas de centolla y el cordero fueguino son un premio justo para el que sobrevivió al mar de Drake. La cocina de autor con productos del fin del mundo, el ambiente cálido y la atención hacen el resto. Una manera concreta de empezar o cerrar la aventura sin pasar por la comida del buffet del barco.
