Avalancha en Chapelco: dos esquiadores rozaron la muerte en una zona prohibida y salieron caminando
Una masa de nieve se desprendió del filo del cerro, a casi 1.980 metros de altura, y pasó a metros de dos deportistas que descendían fuera del dominio habilitado. El complejo activó el protocolo y pidió no salirse de las pistas señalizadas.
La corrida empezó en el filo. Arriba, una pared de nieve empezó a ceder. Abajo, dos esquiadores bajaban en zigzag por un sector que jamás debió tener esquíes. La masa blanca ganó velocidad y bajó como un tren por la ladera. Pasó a pocos metros. Los dos se salvaron. Increíble. Milagroso. Ilesos.
El jueves por la tarde, en pleno cerro
El episodio ocurrió el jueves a la tarde, en pleno corazón de la temporada invernal. El desprendimiento se generó en el sector posterior del filo del Cerro Chapelco, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar. Un área que no integra el dominio esquiable. No está señalizada. No está autorizada. Y sin embargo, había gente esquiando ahí.
La secuencia fue registrada por casualidad. Gente que estaba en las inmediaciones sacó el celular y mostró lo que estaba pasando: la velocidad con la que la nieve bajaba por la ladera. Una imagen vale más que mil alertas. Y la que dejó este jueves en Chapelco no se va a olvidar rápido.
Protocolo en marcha y zonas cerradas
El complejo no perdió tiempo. Detectado el desprendimiento, activó el protocolo de seguridad: despejó el área, cortó el ingreso de cualquier persona y arrancó la evaluación de la estabilidad de la montaña. Nadie pasó. Nadie quedó expuesto. Una decisión que, visto lo visto, fue la más sensata de la jornada.
- Permanecer dentro de las zonas habilitadas, con señalización y control.
- Respetar las indicaciones del personal especializado en pista.
- No ascender ni descender por fuera del dominio esquiable.
- Evitar el paso por filos y pendientes tras nevadas intensas, donde la nieve puede estar inestable.
Desde la dirección del complejo recordaron algo básico pero clave: el filo es uno de los puntos más altos del cerro y ese sector no está habilitado. No es un consejo menor. Las avalanchas se producen cuando una masa de nieve pierde estabilidad sobre una pendiente. La acumulación de capas de distinta consistencia, los cambios de temperatura, el viento y la inclinación del terreno son los factores que las disparan. Y el paso de personas por sectores no habilitados puede ser el detalle que termine de romper el equilibrio.
Por qué la montaña se vuelve traicionera
Después de nevadas intensas, el viento redistribuye la nieve y forma acumulaciones sobre ciertos puntos de la ladera. Si entre las capas la adherencia es débil, todo puede venirse abajo. Por eso los centros delimitan con precisión las zonas seguras. No es capricho. Es seguridad. Cada banderín, cada cierre, cada indicación del patrullero está puesta para que nadie termine como protagonista de una postal que no quiere ver.
La temporada en Chapelco se extiende hasta el 30 de septiembre. Todavía queda mucha nieve por delante y, con ella, mucho riesgo latente. Los que andamos por la montaña lo sabemos: la montaña no avisa. Lo que sí avisa, y mucho, es la imprudencia de meterse donde no se debe. Chapelco zafó esta vez. Que el recordatorio les llegue a todos los que andan buscando nieve virgen por su cuenta. La próxima postal puede no terminar con un final feliz.
Dos que se salvaron de milagro. Un cerro que mandó una advertencia. Y un centro de esquí que cerró filas para que nadie más se acerque. Para la próxima, la montaña pide lo de siempre: cabeza, respeto y pista señalizada. Si tenés que explicarlo, ya entendiste.
