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Bullying sin recreo: cuando el acoso sigue al chico hasta la cama y vuelve al aula con el celular encendido

La Sociedad Argentina de Pediatría describió cómo el bullying y el ciberbullying se fusionaron en una misma agresión sostenida que no respeta horarios ni paredes. Pedrouzo, presidenta de la subcomisión de TIC, advirtió que la exposición se extiende hasta el cuarto del chico y amplifica el daño.

Por Gustavo LombardiPolítica bonaerense · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El pasillo de un colegio secundario de la provincia de Buenos Aires vuelve a poblarse de mochilas, pero esta vez el recreo se prolonga en un grupo de WhatsApp, se estira en un hilo de TikTok durante la noche y regresa a la mañana siguiente con notificaciones que no se apagan. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) publicó un documento donde advierte que el bullying y el ciberbullying dejaron de ser fenómenos separados para convertirse en una única agresión sostenida, que atraviesa la escuela, la familia y el cuarto del chico sin pedir permiso.

Un acoso que ya no entiende de horarios

La clave del informe, elaborado por ocho comités y subcomisiones de la SAP, es la continuidad entre el espacio físico y el digital. Una pelea en el patio puede continuar esa tarde en un chat, escalar de noche en redes sociales y volver al aula al día siguiente con el alumno todavía expuesto. La pediatra Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de la Información y la Comunicación de la entidad, lo resumió con una idea fuerza: antes la casa ofrecía un refugio; hoy ese límite se diluye porque el celular llega a cualquier hora.

“Antes, volver a casa podía ofrecer una pausa y un espacio de resguardo frente a estas situaciones de acoso. Con el acceso casi permanente al celular, ese límite se vuelve cada vez más difuso: los mensajes, las burlas o la exposición pueden llegar a cualquier hora y extender la situación más allá de la escuela, lo que amplifica su impacto y en consecuencia el daño.”Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de TIC de la SAP

Las formas del ciberbullying, según la SAP

  • Mensajes de odio y burlas enviadas por aplicaciones de mensajería.
  • Ciberviolencia o acecho digital a través de redes sociales.
  • Votaciones para humillar a un compañero.
  • Perfiles falsos y suplantación de identidad.
  • Difusión no consentida de información privada.
  • Exclusión de grupos digitales.
  • Manipulación de fotos, videos o memes.
  • Uso de herramientas de inteligencia artificial para editar y viralizar contenidos alterados.

Sigamos la plata, como se dice en la jerga periodística: detrás de cada trend, cada sticker viral y cada video alterado con IA hay un negocio publicitario que premia el alcance y castiga la prudencia. La SAP lo señala sin nombrarlo: una publicación hecha desde el aula puede saltar a audiencias inmensas y volverse muy difícil de borrar, lo que multiplica el daño sobre la víctima y torna más compleja la intervención de las familias y de los equipos de salud.

Qué es bullying y qué no, según los pediatras

El documento de la SAP aclara que no toda pelea entre compañeros es acoso escolar. Para hablar de bullying se requieren tres condiciones simultáneas: intención de causar daño, repetición sistemática en el tiempo y un desequilibrio de poder que impide a la víctima defenderse o ponerle fin. Las formas incluyen el bullying físico, el verbal y el relacional, este último vinculado a la exclusión y al deterioro deliberado de los vínculos.

Las consecuencias que enumera la entidad van más allá de lo emocional: aparecen dolores físicos reiterados sin causa clínica clara, alteraciones del sueño, ansiedad, depresión y, en los casos más graves, autolesiones o ideas suicidas. El documento insiste en un punto que la propia Pedrouzo repite como médica y como funcionaria de la SAP: nunca se debe pedirle al chico hostigado que resuelva solo el problema, porque el bullying es un fenómeno grupal donde también pesan los compañeros que miran, los adultos a cargo y la institución educativa.

La SAP convocó a familias, escuelas y equipos de salud a construir una respuesta articulada, que incluya límites claros al uso de pantallas, protocolos escolares contra el acoso y acompañamiento profesional temprano. La advertencia central es operativa: mientras el celular siga encendido, la agresión no termina a la salida del colegio. Y el responsable de cortar ese circuito, insiste la entidad, no puede seguir siendo el propio chico.

GL
Gustavo LombardiPolítica bonaerense

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