Chipirones con patatas: el guiso marinero que se cocina en media hora y no falla
Un plato de cuchara con chipirones, gambones y judías verdes, listo en menos de treinta minutos. Las patatas chascadas le dan cuerpo al caldo y los gambones se suman al final para quedar en su punto.
Acá va una receta que a mí me salvó más de una vez: chipirones con patatas, un guiso marinero que se cocina en media hora y queda como si le hubieras dedicado toda la tarde. La diferencia la hacen dos movimientos simples, pero que cambian todo: romper las patatas a mano en lugar de cortarlas prolijas, y saltear los chipirones antes de sumar el resto.
Por qué las patatas van chascadas
Chascar es empezar el corte con el cuchillo y terminar de romper el trozo con la mano. Suena menor, pero no lo es: esa superficie irregular libera almidón al caldo y lo espesa solo, sin harina ni espesantes. Es el truco para que el guiso tenga cuerpo sin perder la textura cremosa de la patata cocida.
El orden de los pasos
- Saltear los chipirones en un chorrito de oliva hasta que cambien de color, un par de minutos.
- Sumar las patatas chascadas y el sofrito, dejar cinco minutos a fuego medio.
- Cubrir con caldo de pescado y cocinar a fuego lento durante quince minutos.
- Incorporar los gambones pelados y las judías verdes cocidas en tiras.
- Apagar el fuego y reposar tapado unos minutos antes de servir.
Lo bueno es que admite dos lecturas en la mesa. Hay quienes lo comen con cuchara y abundante caldo, como cualquier guiso de toda la vida. Otros prefieren aplastar las patatas con el tenedor y mezclarlo todo hasta convertirlo en algo más espeso, casi una salsa. Ninguna de las dos está mal: las dos funcionan.
Para no pasarse de peso en el menú, alcanza con un entrante chico antes: unos mejillones al vapor o una ensalada breve. Y si te queda un rato, probá servirlo con un buen pan para mojar el fondo, porque caldo que se pierde es caldo que se llora.
“Las patatas chascadas le dan al guiso un cuerpo que de otra forma hay que buscar con harina o con puré.”Lucía Cattaneo, Turismo y temporada
Para terminar
Es un plato económico, saciante y sin técnica enredada. Funciona como plato único o como segundo después de algo liviano. Y si querés un lugar para probarlo fuera de casa, te tiro uno: en el barrio de La Boca, en Buenos Aires, El Quindango sigue siendo una apuesta segura para comer un guiso marinero con los mismos ingredientes y el mismo espíritu de esta receta.
¿Tenés alguna variante del guiso de chipirones que uses en casa? Contanos en los comentarios.
