Cuando los anillos de poder se prenden a la pesquisa criminal: llega "Linternas", la apuesta de DC que se aleja del blockbuster
La serie que reimagina a Hal Jordan y John Stewart como una dupla de detectives fuera de serie, con sello de los creadores de "Watchmen" y crítica internacional a los pies de la ficción.
A veces uno va a cubrir un estreno esperando la pirotecnia de siempre y se topa con otra cosa, y eso fue lo que me pasó esta vez. Antes de que en pantalla apareciera siquiera el primer planeta interestelar, lo que vi fue un pueblo perdido en la pampa de Nebraska, un holograma centelleando dentro de un anillo de poder y a un tipo con cara de no haber dormido en dos noches. Lo que acaba de debutar es "Linternas", la nueva serie de DC que toma a dos de sus superhéroes más legendarios, Hal Jordan y John Stewart, y los sienta no frente a una invasión alienígena, sino frente a un expediente policial que se complica capítulo a capítulo, un movimiento que la crítica especializada ya empieza a marcar como una de las mejores ficciones de ciencia ficción del año.
Una pesquisa con capa y sortija
La historia arranca en 2016, cuando una señal generada desde el propio anillo de Hal los arrastra hasta Rushville, un punto chico en el mapa de Estados Unidos donde nada parece lo que es. Desde allí, la investigación los empuja hacia una conspiración de alcance planetario que pone en jaque la seguridad del mundo entero, y la serie toma prestada la estructura de los thrillers policiales oscuros, esos donde el enigma se estira de episodio en episodio y la acción aparece recién cuando el relato la necesita, no cuando el merchandising la pide.
Detrás del proyecto aparecen dos nombres pesados: Tom King, con una trayectoria extensa escribiendo cómics para la propia editorial, y Damon Lindelof, que ya había probado las mieles y los sinsabores de adaptar material de DC en la celebrada versión de "Watchmen". Ambos construyeron la serie por fuera de las continuidades cinematográficas previas, lo que le da margen para respirar sin arrastrar las deudas narrativas de otros proyectos del universo DC y para pensar a Hal y a John como personajes enteros, con sus grietas y sus acuerdos.
El elenco está encabezado por Kyle Chandler, que le pone el cuerpo cansado y la mirada dura al veterano Hal Jordan, y por Aaron Pierre, que llega como John Stewart para discutirle todo a su mentor. La dinámica entre los dos, cruzada por la diferencia de edad, de criterio y de cicatrices, se vuelve el verdadero motor dramático de la serie, porque sostiene la carga emocional de un relato que necesita tanto del vínculo entre personajes como de la trama central. La expectativa estaba puesta en los anillos y los combates, y lo que terminó enganchando fue la paciencia para armar un rompecabezas que recién empieza a mostrar sus bordes.
“Es un thriller con superhéroes, no una superheroicidad con escenas de acción. La resolución del misterio pesa tanto como el poder cósmico.”Reseña de crítica especializada recogida por el portal
A la salida de la función de prensa, mientras la gente acomodaba los abrigos y revisaba el móvil, escuché a un colega que lo dijo mejor que nadie: "Esto es la serie que faltaba para demostrar que DC puede contar historias largas sin necesidad de volar todo cada veinte minutos". Y la frase me pareció el resumen exacto de una apuesta que, al menos en esta primera entrega, sabe dónde quiere pararse.
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