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Cuando los sentimientos se vuelven canción: el encanto imposible de la playlist emocional de Zoey

La serie de dos temporadas convierte lo que callamos en números musicales y vuelve a poner en escena un catálogo de clásicos pop y rock al servicio de la comedia romántica con giro fantástico.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A veces uno sale del trabajo con la cabeza hecha un lío y se cruza en el colectivo con una señora que tararea bajito una canción que parece elegida al azar, pero termina siendo el termómetro exacto de la jornada. Esa sensación, esa de pensar que la música cuenta lo que las palabras se guardan, es la misma que mueve a La extraordinaria playlist de Zoey, esa serie que durante dos temporadas le dio cuerda a una idea tan sencilla como irresistible: imaginar que los sentimientos más profundos de las personas que nos rodean pudieran escucharse como si fueran canciones. Y yo, que vengo siguiendo series musicales desde que era chica y me tragaba cassettes en el living de mi vieja, confieso que me enamoré de la propuesta apenas la descubrí.

Un don que incomoda tanto como emociona

El punto de partida es casi un cuento de hadas moderno, pero con los pies bien puestos en la vida adulta. Zoey Clarke ve su rutina modificada después de un episodio extraño y empieza a percibir los deseos, las inseguridades y los miedos de quienes la rodean como si fueran interpretaciones musicales que suenan en su cabeza. El recurso, que tira tanto a la comedia como al drama, se mete de lleno en sus vínculos del trabajo, en sus afectos y en esa madeja familiar que la serie va desovillando con paciencia. Lo más jugoso del planteo es que ese don no resuelve nada: enterarse de lo que siente el otro no te dice automáticamente cómo ayudarlo, y ahí la historia se las arregla para combinar humor con escenas que duelen de verdad.

  • La propuesta combina comedia romántica, fantasía y conflictos familiares a lo largo de dos temporadas, un formato acotado que la vuelve ideal para maratonear sin compromiso de años.
  • El repertorio atraviesa generaciones: pasan The Beatles, Queen, Cyndi Lauper, Taylor Swift, Billy Joel y David Bowie, entre otros, cantados dentro de la propia trama.
  • Los números musicales aparecen tanto en situaciones cómicas como en momentos de pérdida y de reconciliación, sin qued atados a un solo registro.
  • La serie se detiene en un tema muy concreto: saber qué siente alguien no equivale a saber qué hacer con esa información.

Hay algo muy humano en ver a Zoey recibir emociones que no le pidieron y tener que decidir si las comparte, si las calla o si las usa para bien. Esa incomodidad es la que sostiene la tensión durante toda la serie, y también la que le da espacio a un catálogo musical enorme, porque cada personaje lleva consigo una banda sonora interior que dice, en su idioma, lo que no se anima a pronunciar. Quienes gustan de las comedias con canciones encontrarán aquí un menú variado; quienes busquen una historia de vínculos algo más agridulce, también.

“A mí me pasó como a la protagonista: después de verla, una semana entera estuve tarareando a los Beatles en cualquier esquina y mirando a la gente del bondi como si me fueran a cantar un bolerito.”Lo que me quedó sonando a la salida
SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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