Djokovic volvió a Beijing después de once años, barrió a Borges y se citó con un chino en octavos
El serbio ganó después de 85 días sin festejos oficiales, estiró a 30 su racha invicta en la capital china y chocará con Bu Yunchaokete, que dejó en el camino a Juan Manuel Cerúndolo.
Novak Djokovic reapareció en Beijing con la misma cara de siempre: la del tipo que no se conforma con nada. Le ganó al portugués Nuno Borges 6-3 y 7-6 (2), pasó a octavos de final del ATP 500 y se reencontró con un torneo al que no venía desde hacía once años. Una hora y 52 minutos le bastaron para meterse en la siguiente ronda y, de paso, cortar una sequía de 85 días sin ganar un partido oficial, que se había abierto con la caída en primera ronda del US Open frente al argentino Mariano Navone.
Segundo set con susto
El arranque fue un trámite. Djokovic se apoyó en el saque, firmó ocho aces y ganó el 88 por ciento de los puntos con su primer servicio. El primer set se lo llevó sin discutirlo. El segundo, en cambio, lo tuvo a maltraer. Borges se soltó, el serbio pidió atención médica y la escena quedó en pausa. Después del partido, Djokovic aclaró que estaba bien y que no había que preocuparse por su físico. Cuando volvió a la cancha, resolvió el set en el tie break y lo cerró por 7-2, sin ceder un solo parcial en todo el encuentro.
Récord intacto y rival chino
Con esta victoria, el serbio estiró a 30 partidos su invicto en la capital china, donde ya suma seis títulos. Su próximo obstáculo será el local Bu Yunchaokete, que viene de eliminar a Juan Manuel Cerúndolo y promete dar batalla con el apoyo del público. El cruce de octavos de final ya está confirmado y el ganador se meterá en cuartos.
“No puedo conformarme con las primeras rondas de un torneo y estar contento con eso. Siempre aspiro a las últimas rondas de cualquier torneo en el que juego.”Novak Djokovic
En la conferencia post partido, Djokovic también explicó por qué eligió volver a Beijing en lugar de priorizar el Masters 1000 de Shanghai como en otras temporadas. Destacó las obras en el complejo y el cariño del público chino, que volvió a recibirlo como en sus mejores épocas. El viejo Nole, a los 38, sigue sumando capítulos a una carrera que ya no sorprende pero todavía emociona. Para la próxima fecha, la apuesta es clara: si el físico lo acompaña y el saque sigue funcionando, tiene con qué pelear el pase a cuartos sin sobresaltos.
