Dólar oficial en $1.530 y blue en $1.545: la pizarra del viernes cerró con el riesgo país clavado en 495 puntos
El minorista se mantuvo sin cambios en el Banco Nación y el paralelo apenas se alejó quince pesos; mientras tanto, el real se ofreció a $307 para la venta y se confirmó la fecha en la que el INDEC dará a conocer el IPC de agosto
El cierre cambiario del viernes dejó una fotografía de estabilidad relativa en el segmento minorista, con el dólar oficial clavado en $1.530 para la venta en el Banco Nación y el blue operando quince pesos por encima, a $1.545, en una jornada en la que el riesgo país se mantuvo cerca de los 495 puntos y el INDEC confirmó que el Índice de Precios al Consumidor de agosto se publicará el jueves 10 de septiembre a partir de las 16, un dato que el mercado ya descuenta como clave para calibrar la trayectoria inflacionaria de acá a fin de año.
La pizarra del viernes, sin grandes sobresaltos
- Dólar oficial (Banco Nación): $1.480 compra y $1.530 venta, sin variaciones respecto de la apertura.
- Dólar blue: $1.498,65 compra y $1.545 venta, con una brecha de apenas $15 frente al oficial.
- Dólar tarjeta (sin impuesto PAIS): $1.989, calculado con el 30% de percepción a cuenta de Ganancias sobre el minorista.
- Real brasileño (Banco Nación): $285 compra y $307 venta.
- Riesgo país: 495 puntos, elaborado por JP Morgan sobre la base de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El segmento minorista ofreció este viernes una postal de quietud casi quirúrgica, con el Banco Nación repitiendo la cotización de apertura tanto en la punta compradora como en la vendedora, lo que configuró un cierre sin sobresaltos para el público que se acercó a la ventanilla a dolarizarse en medio de un calendario económico donde todas las miradas empiezan a posarse sobre el dato de inflación que el INDEC difundirá la semana próxima, en un contexto donde la presión cambiaria luce contenida en la superficie pero acumula tensiones de fondo que conviene no subestimar.
El blue, el tarjeta y los dólares que se negocian en Bolsa
El dólar paralelo, que suele ser el termómetro más sensible de las expectativas de devaluación, terminó la rueda a $1.545 para la venta y a $1.498,65 para la compra, con lo cual la brecha respecto del oficial se redujo a apenas quince pesos, un diferencial estrecho si se lo compara con los registros de los últimos meses y que habla de una recalibración a la baja de las expectativas de salto discreto del tipo de cambio, aunque esa lectura convive con la advertencia de los analistas que recuerdan que la calma en el paralelo suele ser más bien un espejismo transitorio que un equilibrio de largo plazo.
Para quienes deben pagar consumos en moneda extranjera con tarjeta o cancelar servicios atados al dólar, el valor de referencia pasó a ser el dólar tarjeta, que desde que dejó de regir el impuesto PAIS se calcula exclusivamente con el 30% de percepción a cuenta del Impuesto a las Ganancias aplicado sobre el minorista, lo que este viernes lo dejó en $1.989, una cifra que pesa con fuerza en el bolsillo de quienes viajan al exterior o mantienen suscripciones internacionales y que se transformó en una de las variables más vigiladas por el consumidor pelo a la hora de decidir si prorrogar o no un gasto en dólares.
El menú se completa con el dólar MEP y el contado con liquidación, las dos variantes legales que se operan a través de la compraventa de títulos en la Bolsa y cuyos precios fluctúan durante toda la jornada bursátil, configurando un circuito paralelo al oficial que muchas empresas y ahorristas de mayor poder adquisitivo utilizan para hacerse de divisas sin pasar por la plaza formal, con la lógica ventaja de quedar a resguardo del eventual salto del tipo de cambio oficial.
El real, el riesgo país y la cuenta regresiva hacia el IPC de agosto
En el segmento de otras monedas, el real brasileño se ofreció este viernes en el Banco Nación a $285 para la compra y $307 para la venta, una referencia clave para el comercio con el principal socio del Mercosur y para quienes evalúan cruzar la frontera a hacer compras en ciudades como Rivera o Uruguayana, donde la diferencia de cotización suele inclinar la balanza en favor de quienes planifican el viaje con el dato cambiario bajo el brazo.
El riesgo país, ese indicador que JP Morgan construye a partir del rendimiento de los bonos soberanos en dólares frente a los Treasuries de Estados Unidos y que funciona como termómetro del sobrecosto que paga un país para endeudarse en los mercados internacionales, terminó la jornada en 495 puntos, un nivel que los analistas consideran todavía elevado para los estándares históricos de la Argentina pero que muestra una estabilización relativa frente a los picos de los últimos años, en línea con la tregua cambiaria que se observó en las principales pizarras del microcentro porteño.
La otra señal que el mercado mira con atención es la confirmación de que el INDEC dará a conocer el IPC de agosto el jueves 10 de septiembre a partir de las 16, un dato que llega en un momento particularmente sensible porque permitirá calibrar si la desaceleración de los últimos meses se sostiene o si reaparecen presiones en las divisiones que más golpean el bolsillo de los hogares, especialmente alimentos y bebidas, que suelen ser el primer termómetro que consultan las familias a la hora de evaluar si la carrera entre salarios y precios se está inclinando a favor de los ingresos reales o si, por el contrario, la inflación vuelve a ganarles por goleada.
