El Banco Central se sienta a la mesa del fraude: nueva capa de control sobre cada transferencia desde el celular
Bancos, fintech y billeteras digitales reciben desde septiembre perfiles de riesgo construidos con datos del Banco Central. La herramienta apunta a las apuestas clandestinas y se apoya en el crecimiento explosivo de las transferencias inmediatas: solo en julio se movieron 99,5 billones de pesos.
A la salida del banco, una clienta de unos cincuenta años revisa el celular con cara de susto. Acaba de contarme que le vaciaron la billetera digital con un mensaje que parecía del banco. Yo me quedé pensando en eso mientras leía los cambios que viene implementando el Banco Central sobre transferencias y cuentas de pago, porque la escena que ella me describió es exactamente lo que la nueva regulación quiere cortar de raíz.
Una capa nueva sobre lo que ya existe
Desde septiembre, los administradores de transferencias inmediatas empezaron a recibir información pública del Banco Central para armar un perfil de riesgo por cada usuario. El dato llega sin costo a bancos, fintech y proveedores de billeteras digitales, y se suma, ojo, a los modelos antifraude que cada empresa ya viene corriendo. No es un reemplazo, me quedó claro al cruzar el material: es una capa adicional que permite mirar hacia afuera de cada plataforma.
Pongámonos un segundo en el lugar del sistema. Una cuenta puede parecer totalmente normal si uno se limita a observar lo que hace adentro de una billetera: carga saldo, paga servicios, transfiere a conocidos. El problema es que, cruzada con información más amplia, esa misma cuenta puede estar canalizando dinero hacia circuitos de apuestas clandestinas u otras modalidades de fraude electrónico. El nuevo esquema apunta precisamente a ese tipo de patrones.
- Al incorporar un cliente nuevo, como filtro inicial de aceptación.
- Durante el monitoreo habitual de cada transacción.
- En las revisiones periódicas que exigen las normas de conocimiento del cliente, conocidas como KYC.
El foco, según la letra chica de la medida, está puesto en las cuentas que derivan fondos hacia apuestas ilegales, aunque la herramienta también sirve para otras caras del fraude electrónico. Y el volumen que está en juego es enorme: solo en julio se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas por 99,5 billones de pesos, un 22,2 por ciento más que en el mismo mes del año anterior. Tres de cada cuatro operaciones se hicieron con Clave Virtual Uniforme, lo que deja a la vista el peso que ganaron las fintech dentro del sistema.
Cambios adentro de los bancos
La normativa publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre va más allá del sistema de perfiles. A partir de ahora, las entidades financieras tienen que incorporar el fraude, tanto interno como externo, a su gestión de riesgo operacional. En la práctica eso significa definir políticas antifraude, establecer niveles de tolerancia y designar a un responsable específico de la función. Los directorios, además, deberán recibir un informe sobre gestión del fraude al menos una vez por trimestre.
Para las billeteras y demás proveedores de cuentas de pago, el calendario es más gradual. Entre septiembre y diciembre de este año deben definir sus estructuras y políticas internas, y a lo largo de 2027 avanzarán con el resto de la adecuación, con plazo hasta septiembre de ese año. Es decir, hay tiempo para acomodarse, pero el reloj ya está corriendo.
Mientras ordenaba las notas para escribir esta columna, recordé lo que me dijo la clienta aquella, todavía con el celular en la mano a la salida de la sucursal: 'Si el banco ya sabe quién es el que está detrás del robo, que avise antes de que te vacíen la cuenta'. Todavía falta para eso, pero la dirección que tomó el Banco Central parece ir por ahí.
