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Martes, 29 de septiembre de 2026
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El consultorio de Rolón se mudó a la mesa de Pergolini y la sesión fue con humor

Lo que iba a ser una entrevista terminó como una terapia de pareja laboral: Botto y Rada le reclamaron a su conductor por no recordar nombres, por unfollows en Instagram y por el cariño que no llega en forma de beso.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · · hace 38 min
El consultorio de Rolón se mudó a la mesa de Pergolini y la sesión fue con humor

A veces uno llega a un programa de televisión pensando que va a ver una entrevista y se termina topando con una sesión de psicoanálisis con público y todo. Eso fue exactamente lo que pasó el otro día en Otro día perdido, cuando Mario Pergolini recibió a Gabriel Rolón y lo que tenía que ser una charla sobre libros y vínculos humanos derivó en algo mucho más jugoso: una especie de terapia grupal con chistes, reclamos cruzados y confesiones de escritorio. La química entre los miembros del equipo quedó expuesta con una naturalidad que ya quisiera más de un reality, y el psicoanalista, lejos de incomodarse, se acomodó en el diván compartido y se dejó llevar por el juego.

Botto, la eterna nueva

Evelyn Botto abrió los fuegos con un planteo que muchos hemos sentido en carne propia cuando arrancamos en un trabajo nuevo: lleva ya un año en el programa y todavía la tratan como si hubiera llegado ayer. Pero el dato más fuerte lo soltó con una mezcla de risa y resignación: Mario a veces la llama Layla, como si los nombres fueran un problema menor que se resuelve tirando cualquiera. Pergolini intentó justificarse diciendo que tiene dificultades para retener los nombres, y ella, con esa honestidad que la caracteriza, le cerró la puerta con un "no, pará". Rolón, mientras tanto, ofició de moderador involuntario y hasta se animó a comparar el trato: señaló, con la precisión clínica que lo distingue, que Agustín Aristarán, conocido popularmente como Soy Rada, tampoco suele saludar con un beso, lo que abrió un nuevo flanco para el análisis.

  • Evelyn Botto lleva un año en Otro día perdido y todavía la llaman la nueva.
  • Pergolini a veces la llama Layla y ella no se lo banca.
  • Soy Rada contó que el conductor lo dejó de seguir en Instagram y hasta se lo anunció en persona.
  • Para Rada, estar en la lista de seguidos de Pergolini era un sello de presentación.
  • Rolón les preguntó si querían seguir trabajando juntos, y la respuesta fue unísona.

El unfollow que dolió

Pero la perlita de la noche la puso Rada, que se quejó con una gracia enorme de un tema que a esta altura ya parece patrimonio de todos los que usamos redes sociales: lo unfollowearon. Y no fue un dejar de seguir de esos que pasan inadvertidos, sino que el mismísimo Pergolini se lo anunció en vivo y en directo, cara a cara, como quien te avisa que va a llover. El humorista lo contó entre risas pero con un hilo de, porque según sus propias palabras, que Mario figurara entre sus seguidores tenía un valor casi simbólico, era como una carta de presentación que le servía para moverse en otros ámbitos. Pergolini, fiel a su estilo, se justificó diciendo que las publicaciones frecuentes de su compañero le resultaban aburridas, a lo que Rada le retrucó con una lógica aplastante: si le aburrían, podía silenciar la cuenta, que para eso existe la herramienta. Rolón no dejó pasar el momento y agregó, con la sutileza que lo caracteriza, que un dejar de seguir nunca es inocente y siempre termina diciendo algo sobre la relación entre las personas.

La escena había arrancado con una situación casi de geometries del living: Aristarán invitó a Rolón a sentarse justo en el medio, entre él y Botto, lo que despertó la curiosidad inmediata de Pergolini y terminó de configurar la postal. Hacia el final, el conductor quiso volver a la entrevista formal y preguntó si el objetivo de una terapia grupal era llevarse bien. Rolón le contestó con la ambigüedad del buen psicoanalista: depende de cada grupo, depende de cada situación. Y lanzó la pregunta al aire: ¿se trata de compañeros que van a tener que seguir compartiendo oficina? La respuesta de Botto y Rada fue un sí rotundo, aunque con la advertencia implícita de que los reclamos, al menos en cámara, seguirán formando parte del espectáculo. Yo me fui pensando que, en definitiva, todos llevamos un poco de Otro día perdido encima: ese lugar donde queremos que nos recuerden el nombre, que nos den un beso al llegar y que, por favor, no nos dejen de seguir sin avisar.

“El humorista lo contó entre risas pero con un hilo de: para él, que Mario figurara entre sus seguidores era como una carta de presentación que le servía para moverse en otros ámbitos.”Silvia Menéndez, Cultura y espectáculos
SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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