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El crédito para las familias se encareció y se volvió más selectivo: tasas de hasta el 100% anual y tarjetas con límites congelados

Bancos y fintech concentran los préstamos en los clientes con mejor historial, mientras la mora de los hogares roza el 13% y el saldo de financiamiento cae en términos reales; los hipotecarios son la excepción y crecen por encima de la inflación.

Por Mariano EtcheverryPuerto y pesca · 26 de septiembre de 2026 · hace 55 min

El financiamiento para consumo se transformó en una materia reservada para pocos. Quienes conservan un historial de pagos razonablemente limpio todavía pueden acceder a un préstamo personal, pero pagan por ello una factura cada vez más cara: la tasa nominal anual se mueve en torno al 60% y el costo financiero total, una vez sumados intereses, comisiones e impuestos, se ubica en una franja que va del 90% al 100% anual, según describieron especialistas del mercado financiero consultados en las últimas semanas. Para el resto de los hogares argentinos, el crédito se presenta como una puerta entreabierta que, en la práctica, se cierra antes de cruzar el umbral.

Moras en alza y saldos en retroceso

El cuadro de fondo lo aporta el Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina, que registró una mora de los créditos otorgados a las familias del 12,9%, un nivel que las entidades leen como una señal de alerta y que las llevó a recalibrar sus estrategias comerciales. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó a este medio que los bancos y las fintech moderaron sus planes de colocación y concentran los esfuerzos en regularizar la situación de los clientes que ya muestran atrasos en sus obligaciones, antes que en sumar nuevos usuarios a la cartera. En ese contexto, el crédito total a las familias cerró agosto con una caída interanual del 7,6% en términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación. El stock de préstamos personales acumula diez meses consecutivos en retroceso y, en tarjetas de crédito, la baja fue del 10,1% frente al mismo período del año anterior y del 0,3% en la comparación mensual.

“Hay clientes con deudas irregulares que directamente tienen los plásticos suspendidos, y a eso se suma que las entidades restringieron las actualizaciones de límites, lo que reduce el margen disponible para nuevas compras. Las ampliaciones y las ofertas de préstamos se dirigen principalmente a quienes tienen calificaciones crediticias más altas, pero, paradójicamente, esos usuarios muestran menor disposición a endeudarse.”Guillermo Barbero, socio de First Capital Group

Los hipotecarios, la excepción dentro del sistema

Dentro de ese escenario contractivo, los préstamos hipotecarios aparecen como la excepción que confirma la regla. De acuerdo con el mismo relevamiento de First Capital Group, el saldo de este tipo de créditos alcanzó los 8,6 billones de pesos, con un aumento real del 3,1% respecto del mes previo y del 36,1% en la comparación interanual, una dinámica que crece por encima de la inflación y que responde, entre otros factores, a la actualización de los valores de las propiedades indexados por el índice del sistema francés y a la incorporación de nuevas líneas ajustables por inflación.

  • Tasa nominal anual para préstamos personales: ronda el 60%.
  • Costo financiero total: se ubica entre el 90% y el 100% anual incluso para clientes con buen historial.
  • Mora de los créditos a las familias: 12,9% según el Informe sobre Bancos del Banco Central.
  • Saldo total de crédito a las familias: caída real interanual del 7,6% al cierre de agosto.
  • Préstamos personales: diez meses consecutivos de retroceso en términos reales.
  • Tarjetas de crédito: baja real del 10,1% interanual y del 0,3% mensual.
  • Créditos hipotecarios: suba real del 3,1% mensual y del 36,1% interanual, con un saldo cercano a los 8,6 billones de pesos.

La combinación de todos estos indicadores configura un cuadro en el que acceder a un préstamo o siquiera disponer del límite completo de la tarjeta se volvió una excepción y no la regla, con tasas que superan ampliamente la evolución de los precios y de los salarios. Para los hogares, eso significa planificar compras de mayor valor con ahorros propios o con líneas hipotecarias atadas a la inflación, en lugar de recurrir al crédito personal, que se encareció y se achicó al mismo tiempo.

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Mariano EtcheverryPuerto y pesca

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