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El duelo de las frutas: kiwi y ciruela pasa se disputan el trono del intestino perezoso

Dos protagonistas de la dietética, dos mecanismos distintos y una sola urgencia: volver a regular el tránsito sin correr a la farmacia. Repaso por la evidencia y los matices que marcan los especialistas.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · 4 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Me acuerdo de María, 54 años, sentada en la sala de espera del consultorio de gastroenterología con la misma cara de hartazgo que probablemente tenemos muchos cuando llegamos ahí. Hacía meses que el baño se había vuelto una negociación diaria y me dijo, mientras acomodaba la cartera sobre las rodillas, "ya probé de todo, hasta el kiwi verde con cáscara que vi en un video". Esa escena se repite más de lo que imaginamos: el estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología, y antes de avanzar hacia cualquier tratamiento farmacológico las recomendaciones iniciales apuntan a modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de forma gradual. En ese marco, dos frutas concentran buena parte de la atención y de la evidencia disponible: el kiwi y la ciruela pasa.

La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y a la hidratación como pilares del abordaje dietario del problema. El kiwi responde a ese perfil con comodidad: aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que el consumo de dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos 1,5 evacuaciones espontáneas completas por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación, lo que en la vida cotidiana significa, traducido al castellano de la gente, ir al baño sin tener que hacer fuerza ni leer el diario mientras se está ahí.

La ciruela pasa: otra ruta, otro mecanismo

La ciruela pasa opera por una vía diferente y eso la vuelve interesante. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos como factores que contribuyen a su efecto laxante. A diferencia del kiwi, su acción parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total.

  • Kiwi: aporta fibra soluble e insoluble; retiene agua en el intestino delgado y mejora la consistencia y la frecuencia de las deposiciones.
  • Ciruela pasa: suma fibra, pectina y sorbitol, que atrae agua hacia la luz intestinal y aumenta el volumen del bolo fecal.
  • Ambos figuran con evidencia clínica en guías internacionales como opciones dietarias de primera línea.
  • La tolerancia individual inclina la balanza: el kiwi suele generar menos distensión; la ciruela pasa conviene cuando predominan las heces duras.

Los estudios comparativos que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico. No surge de esa evidencia un ganador indiscutido, y los especialistas suelen repetirlo hasta el cansancio: no hay fruta milagro, hay organismos distintos. La diferencia práctica, coinciden, es de tolerancia. El kiwi tendería a generar menos distensión y molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema central son las heces duras. En ambos casos la incorporación debe ser gradual, para que el intestino se acostumbre sin protestar con gases ni hinchazón, y conviene acompañarla con agua, mucha agua, porque de poco sirve sumar fibra sin hidratación.

Salí del consultorio con la sensación de que la conversación sobre el estreñimiento suele vivirse en susurros, como si fuera un tema menor, cuando en realidad ocupa una parte enorme de las consultas y de la calidad de vida. María, que ya estaba en la puerta, me alcanzó a decir antes de subirse al ascensor: "mientras no me haga daño, con un kiwi verde por día estoy contenta". Una frase chica para un problema grande que, por estas horas, tiene al menos dos aliados de los que sí se puede hablar en voz alta.

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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