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Jueves, 1 de octubre de 2026
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El silencio después de la quimio: Bella Ramsey vuelve a ser adolescente en «Sunny Dancer»

George Jaques dirige una historia rodada en Escocia que pone el cuerpo y el alma de jóvenes sobrevivientes de cáncer en el centro de la pantalla, con la estrella de «The Last of Us» como una chica que aprende a volver a vivir.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · · hace 1 h
El silencio después de la quimio: Bella Ramsey vuelve a ser adolescente en «Sunny Dancer»

La vi por primera vez en una función de prueba, en una sala chica del Soho londinense, y me quedé hasta que encendieron las luces: una chica de rulos oscuros y buzo demasiado grande se acomodaba en la fila de adelante, y cuando la pantalla se apagó se quedó un momento largo mirando la butaca vacía de al lado, como si todavía esperara a alguien. Esa imagen, me parece, resume mejor que cualquier sinopsis lo que propone Sunny Dancer, la segunda película del director británico George Jaques, que tiene a Bella Ramsey —la Ellie de The Last of Us— como protagonista absoluta de una historia que toma el cáncer adolescente no como tema central sino como punto de partida.

Una historia que el director lleva en la familia

Jaques no escribe desde la teoría: cuando era adolescente, su madre atravesó un cáncer de mama, y esa experiencia familiar es el motor íntimo del proyecto. El realizador es además embajador de Teenage Cancer Trust, la organización británica que trabaja con jóvenes oncológicos, y eso se nota en los detalles: durante el rodaje hubo terapeutas disponibles para acompañar al elenco y participaron jóvenes que habían atravesado la enfermedad. La película, rodada en un entorno rural de Escocia, sigue a Ivy, una chica de 17 años que lleva diez meses en remisión tras una leucemia y a la que sus padres empujan a un campamento de cuatro semanas para sobrevivientes.

Ramsey compone a una protagonista que llega con todas las defensas levantadas: pocas ganas de sumarse a las actividades, cero interés en hacer nuevos amigos. La convivencia empieza a correr ese muro. Comparte habitación con Ella, el personaje de Ruby Stokes, y se cruza con Jake, al que da vida Daniel Quinn-Toye, en medio de actividades grupales, salidas nocturnas al bosque y encuentros musicales. Completan el elenco Earl Cave como Ralph y otros jóvenes que completan una troupe donde la enfermedad no se nombra todo el tiempo pero está siempre, como un ruido de fondo.

Distintas formas de llevar la cicatriz

  • Jake, el personaje de Quinn-Toye, tiene ataques de pánico que irrumpen en los momentos más inesperados.
  • Ivy canaliza parte de su malestar a través de la agresividad y los exabruptos con quienes la rodean.
  • Ralph, a quien interpreta Earl Cave, recurre al humor negro como mecanismo de defensa frente al miedo.
  • Los tres comparten, además, las dudas propias de la edad: enamorarse, encontrar un grupo de pertenencia, pensar qué van a hacer con la vida.

La música acompanha ese clima: Este Haim y Zachary Dawes firman la banda de sonido, con canciones de Scissor Sisters y Goldfrapp que arman las fiestas y los bailes en los que la película respira. Jaques repitió en varias entrevistas que no le gusta pensar a Sunny Dancer como una película sobre el cáncer: la enfermedad atraviesa a los personajes, pero lo que los organiza son los deseos, los vínculos y la dificultad enorme de volver a sentirse un adolescente común. Por eso la puesta tiene colores cálidos y un pulso vital, casi veraniego, que contrasta con el peso de lo que cada uno carga.

Salí de la proyección con la sensación de que había visto algo poco habitual: una película que no le pide lástima al público ni lo castiga con el sufrimiento, sino que se permite mostrar a estos chicos riéndose a los gritos, discutiendo por chicos, emborrachándose a escondidas y, sobre todo, aprendiendo a volver a habitar su propio cuerpo. Me crucé en la puerta a una señora de unos cincuenta años que se secaba los ojos con un pañuelo de papel y me dijo, tal cual, mientras se acomodaba el tapado: «Yo no tuve cáncer, pero a los diecisiete me sentí así, y recién ahora entiendo que estaba enferma de otra cosa». Me pareció la mejor crítica posible para una película que habla, en definitiva, de lo difícil que es volver a estar sano cuando todavía no se sabe bien qué es estar sano.»

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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