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El sueldo le ganó a la inflación por la ventana, pero perdió por la puerta

La mejora del 9% en los salarios privados registrados desde enero de 2024 se diluye cuando se incorpora diciembre de 2023, cuando los precios saltaron 25,5% en un solo mes. Vivienda, servicios y transporte acumulan subas muy por encima del promedio y redefinen lo que queda en el bolsillo.

Por Mariano EtcheverryPuerto y pesca · 21 de septiembre de 2026 · hace 5 h

El poder de compra de los sueldos privados registrados muestra una fotografía con dos lecturas posibles, según el mes que se tome como punto de partida. Cuando la comparación arranca en enero de 2024, los salarios acumulan una mejora real cercana al 9 por ciento. Cuando se incorpora diciembre de 2023, el resultado se revierte: la pérdida llega al 3,6 por ciento. La diferencia no es menor, porque ese mes la inflación mensual trepó al 25,5 por ciento y dejó una huella de marca en cualquier índice acumulado.

La primera medición toma como inicio enero de 2024 y arroja un alza acumulada de precios del 234,7 por ciento. La segunda, al incluir diciembre de 2023, lleva ese incremento a un 320 por ciento. Entre un punto de partida y otro, lo que cambia es el bolsillo del trabajador: con el primer corte, el salario real gana; con el segundo, pierde. El mes final del cálculo no está especificado, por lo que los porcentajes describen trayectorias, no una foto instantánea.

Qué dice cada índice y a quién mide

El RIPTE, elaborado por la Secretaría de Trabajo, releva remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y deja afuera a quienes no cumplen ese requisito y a los no registrados. El Índice de Salarios del INDEC, en tanto, separa tres universos: empleo privado registrado, empleo público y asalariados informales. Esa distinción es clave, porque los resultados cambian según el segmento observado.

  • Privados registrados: mejora real del 9 por ciento desde enero de 2024; caída del 3,6 por ciento al sumar diciembre de 2023.
  • Empleados públicos: pérdidas reales en ambos escenarios, con caídas de entre el 0,7 por ciento y el 16,5 por ciento.
  • Asalariados informales: mejoras reales de entre el 85 por ciento y el 115 por ciento, sobre ingresos de partida muy deteriorados.

El peso de los gastos fijos y la dimensión que falta

Pagar la vivienda, los servicios y el transporte puede llevarse una proporción mayor del sueldo incluso cuando el ingreso acompaña la inflación promedio. Mientras el índice general acumula un 234,7 por ciento desde enero de 2024, el rubro vivienda, agua, electricidad y gas trepa cerca del 530 por ciento, y el transporte registra un incremento del 274 por ciento. Esa brecha ayuda a entender por qué una mejora medida contra el promedio no se traduce necesariamente en más dinero disponible: el resultado para cada hogar depende de cuánto destina a esos gastos fijos y de cómo se distribuyen sus consumos.

A esa foto salarial se suma una dimensión que queda fuera de la comparación de ingresos. Durante el período analizado, el SIPA registra más de 240.000 puestos privados perdidos, un dato que el indicador de salarios no recoge y que condiciona la lectura del conjunto. Un sueldo puede ganarle a los precios y, aun así, formar parte de un mercado laboral que se contrae.

“Los asalariados informales representan más del 44 por ciento del total y parten de niveles muy deteriorados: las mejoras reales de entre el 85 por ciento y el 115 por ciento expresan una recuperación desde abajo, no un sueldo que alcanza.”Según los datos del INDEC citados en el informe
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Mariano EtcheverryPuerto y pesca

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