El túnel bajo el estrecho de Magallanes: cinco kilómetros de ingeniería para unir la Patagonia por debajo del mar
El gobierno de Magallanes y la Universidad Católica de Chile pondrán en marcha los estudios de factibilidad de un paso subacuático hacia la Isla Grande de Tierra del Fuego. Los análisis de suelo, tectónica y corrientes se extenderán entre seis y ocho meses.
Una obra pensada para no depender del clima
En la madrugada de este miércoles, la flota de ferry que une Punta Arenas con la provincia argentina de Tierra del Fuego zarpó con su carga habitual: unos 600 vehículos y alrededor de 2.150 personas que cruzan cada día el estrecho de Magallanes por el único paso regular de transbordadores. Es la rutina de siempre, la que arrastra décadas de idas y vueltas, y la que ahora podría empezar a modificarse si prospera el proyecto de túnel submarino que acaban de acordar las autoridades chilenas y la Universidad Católica de Chile.
El convenio firmado en la región de Magallanes contempla la construcción de un paso subacuático de cinco kilómetros en total: tres kilómetros bajo el lecho marino más un kilómetro adicional en cada orilla para los accesos. No es una obra cualquiera. Según los especialistas involucrados, el túnel sería corto en términos relativos, pero extremadamente complejo desde el punto de vista geotécnico, por lo que la fase actual se concentrará en estudios preliminares de suelo, movimientos de placas tectónicas y comportamiento de las corrientes en la zona.
“El proyecto presenta desafíos en todos los ámbitos que uno pueda considerar: medioambientales, constructivos, geotécnicos, comunitarios y geopolíticos.”Christian Ledezma, director de Extensión de Ingeniería de la Universidad Católica
Plazos, costos y antecedentes
- Duración estimada de los estudios de factibilidad: entre seis y ocho meses.
- Instituciones a cargo: Universidad de Magallanes y DICTUC (Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Católica de Chile).
- Longitud total proyectada: 5 kilómetros (3 km bajo el mar + 1 km de acceso por cada orilla).
- Tráfico diario actual: 2.150 personas y 600 vehículos en ferry.
- Proporción de usuarios argentinos: aproximadamente el 70% del total.
- Estado del servicio actual: interrupciones frecuentes por mal tiempo y mantenimiento.
La idea de cruzar el estrecho por debajo del agua no es nueva. Se analiza desde hace años en distintas instancias académicas y políticas, pero recién ahora se traduce en un acuerdo formal entre el gobierno regional y una casa de estudios. En la práctica, eso significa que recién dentro de varios meses podrá saberse si el proyecto es técnicamente viable y, más adelante, qué monto demandaría. Todavía no se difundieron cifras oficiales sobre la inversión necesaria ni sobre el eventual trazado exacto, ya que esa información surgirá de los propios estudios que están por iniciarse.
Un impacto directo para la Patagonia argentina
Si el túnel llega a construirse, el cambio no será sólo chileno. El 70% del tránsito que utiliza el actual sistema de barcazas proviene de la Argentina, lo que convierte al emprendimiento en una pieza central de la conectividad patagónica. En términos logísticos, reemplazaría un servicio de transbordadores con cortes frecuentes por condiciones meteorológicas, algo particularmente sensible en una zona donde el viento y el oleaje interrumpen operaciones varias veces al mes. Para usuarios comerciales y turísticos, la diferencia entre esperar en puerto y cruzar por un túnel carretero bajo el mar puede ser enorme.
Lo que viene: pasos binacionales
El impulso inicial es chileno, pero la ejecución exigirá acuerdos entre ambos países, además de los permisos ambientales y las evaluaciones de impacto que cualquier obra de esta magnitud requiere. Hasta ahora no trascendió una contraparte argentina formalmente designada. Lo concreto es que el proyecto ya dejó la etapa de los anuncios para entrar en la de los estudios, un punto de no retorno que invita a mirar con atención los próximos meses.
En la rampa del ferry de Punta Arenas, un viejo capitán que lleva tres décadas cruzando el estrecho mira la noticia y se encoge de hombros: 'Siempre se habló de un puente o de un túnel. Lo que el estrecho quiere, lo decide el estrecho. Habrá que ver qué dicen los estudios y si la plata alcanza.' Por ahora, la flota sigue saliendo a la hora de siempre.
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