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Floridi, el filósofo que le baja el pedestal a la inteligencia artificial: no piensa, actúa

Desde Yale, el italiano Luciano Floridi sostiene que la IA no comprende nada de lo que hace y que la discusión de fondo es cómo sumarla sin perder el juicio propio.

Por Camila ZárateUniversidad y ciencia · 7 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Vine a esta nota con la intuición de que iba a encontrar a un gurú tech vendiendo humo futurista. Me fui con la cabeza ordenadita y, sobre todo, con una pregunta nueva para llevarme a casa. Luciano Floridi, filósofo italiano que dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale, pasó por la Argentina y dejó una de esas definiciones que cortan el debate por la mitad: la inteligencia artificial no piensa, no comprende y no tiene mente. Actúa, y punto.

Lo que existe, según Floridi, es agencia artificial: sistemas que producen efectos reales sin entender una sola línea de lo que hacen. Es como esa cafetera programable que nos despierta con el aroma del café: sabe la hora, no sabe qué es el sueño. La diferencia no es un detalle filosófico. Si la IA fuera inteligente, la discusión sería si puede superarnos. Como es agencia, la discusión pasa a ser cómo la usamos sin perder el rumbo.

Cuatro revoluciones que nos corrieron del centro

  • Copérnico nos sacó del centro del universo.
  • Darwin nos sacó del centro del reino animal.
  • Freud nos sacó del centro de nuestra propia mente.
  • Y ahora, con Turing, ya no somos el centro de la esfera de la información.

Floridi enmarca el momento actual como la cuarta gran revolución intelectual de la humanidad. Pero ojo, no lo dice con tono de apocalipsis, lo dice con tono de diagnóstico. Esta pérdida de centralidad, asegura, no es una derrota: es una señal de madurez. Una humanidad más crecida se piensa al servicio del prójimo, del ambiente y de las generaciones que vienen, y no como dueña absoluta del universo.

La voz del pibe que escucha desde atrás

Cuando terminé la entrevista le pregunté a Lautaro, un becario del equipo que me acompaña, qué había sacado en limpio. Me miró con la honesty de los veintipocos y me dijo: básicamente, que la IA no me va a reemplazar porque piense mejor, sino porque hace más rápido lo que yo le pido, y que el truco está en no dejar de pensar yo. Floridi diría que ese pibe acaba de entender la filosofía de la información sin saberlo: la herramienta manda efectos, el criterio lo ponés vos.

La idea de fondo, y acá viene lo que me llevo puesto, es que no tiene sentido pedir que se frene la IA. Lo que tiene sentido es entender qué es, meterla en la vida cotidiana con cabeza crítica y no ceder el juicio propio. La filosofía de la información, campo que este mismo florense fundó en los años noventa cuando casi nadie estudiaba la información como objeto y no como herramienta, es el andamio que propone para no perder pie.

¿Y eso para qué sirve?

Para algo bien concreto: la próxima vez que un chat automatizado te atienda en el banco, o que un sistema te sugiera qué mirar, qué comprar o a quién votar, vas a poder mirarlo de otro modo. No como una inteligencia rival que viene a desplazarte, sino como una herramienta con efectos reales que necesita que alguien al volante piense. Y ese alguien, por ahora, seguís siendo vos.

CZ
Camila ZárateUniversidad y ciencia

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