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Viernes, 2 de octubre de 2026
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La presión que no avisa: por qué cuatro de cada diez argentinos con hipertensión todavía no lo saben

Medirse la tensión de forma periódica es el primer paso para detectar una enfermedad silenciosa que afecta a más de un tercio de los adultos en el país. Los números, los controles y los hábitos que marcan la diferencia.

Por Federico PaoliniDeportes · · hace 1 h
La presión que no avisa: por qué cuatro de cada diez argentinos con hipertensión todavía no lo saben

Tomarse la presión no lleva más de un minuto y no duele nada. Sin embargo, en la Argentina ese gesto simple sigue sininstalarse como costumbre: según el Registro Nacional de Hipertensión Arterial, el 36,3% de los mayores de 18 añosconvive con presión alta. Son cerca de 12 millones de personas, y casi cuatro de cada diez ni siquiera sabende que la tienen.

Un enemigo silencioso

La hipertensión suele instalarse sin dar señales. No avisa con mareos ni con dolor de cabeza. Cuando aparecen las molestias, el cuadro ya puede estar avanzado y con daño en arterias, corazón, riñón o cerebro. Esperar al síntoma es, en la mayoría de los casos, llegar tarde.

El segundo informe de la OMS, difundido este año, sostiene que 1.400 millones de adultos en el mundo tienen la presión elevada y apenas uno de cada cinco la mantiene controlada. En la Argentina, la cifra local es todavía más cruda: entre quienes ya están bajo tratamiento, solo alrededor del 44% consigue sostener sus valores dentro de los rangos recomendables.

Claves cotidianas para tenerla a raya

  • Reducir el consumo de sal, una de las medidas con mayor impacto en los valores.
  • Sostener una alimentación equilibrada, con predominio de verduras, frutas y alimentos frescos.
  • Realizar actividad física de manera regular, incluso caminatas de moderados kilómetros varias veces por semana.
  • Atender el estrés crónico, que también empuja hacia arriba las cifras del tensiómetro.
  • Medirse la presión de forma periódica y registrar los valores para compartir con el médico.

La hipertensión no se cura de un día para el otro, pero se controla. La combinación de controles periódicos, medicación cuando el profesional la indica y hábitos saludables es lo que mantiene a raya una condición que, sin ese combo, termina abriendo la puerta a infartos y accidentes cerebrovasculares.

La próxima fecha del calendario de la salud es siempre la misma: el consultorio, la farmacia o el tensiómetro del hogar. Una cifra anotada en una libreta puede ser, literalmente, un gol en el descuento.

FP

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