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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Mariano Moreno vuelve a apostar al zapallo gigante y regala semillas para que cualquiera se anime

El municipio lanza la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo con una jornada abierta en el Balneario Municipal, capacitación y entrega de kits sin costo. La experiencia de un ladrillero de Los Hornos, que cosechó un zapallo de más de 23 kilos, muestra hasta dónde puede llegar una huerta familiar.

Por Ana PardoNecochea y Pinamar · · hace 1 h
Mariano Moreno vuelve a apostar al zapallo gigante y regala semillas para que cualquiera se anime

El martes 13 de octubre, a las 10 de la mañana, el municipio de Mariano Moreno abre la convocatoria para la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo. La cita es en el Balneario Municipal y promete algo poco habitual: semillas gratis para quien quiera animarse a cultivar, haya tenido huerta toda la vida o esté por hacer la primera.

La organización corre por cuenta del área municipal de Producción, a cargo de Carolina Gez, junto con el PRODA. El lanzamiento incluye una jornada de capacitación presencial y la entrega de los kits de semillas, que se reparten en el momento entre los participantes que se anoten. La entrada es libre y, según la convocatoria difundida, no requiere inscripción previa.

No es solo cosa de productores

Una de las apuestas más fuertes de esta edición es abrir el juego más allá del campo. La convocatoria apunta tanto a productores con experiencia como a vecinos que nunca cultivaron y quieren dar los primeros pasos en una huerta familiar. La idea es que la semilla y la capacitación lleguen a quienes, de otro modo, no se animarían.

El ladrillero que le ganó al zapallo

La cara visible de la primera edición es Daniel Ceferino Panitrul, un ladrillero de 57 años que trabaja en el barrio Los Hornos, a unos ocho kilómetros del centro de Mariano Moreno, sobre el arroyo Covunco. Lleva más de dos décadas produciendo ladrillos y hace apenas tres años sumó una huerta en el mismo predio, con semillas que le entregó el municipio. Ahí nacieron sus papas, sus tomates y, sobre todo, sus zapallos.

El año pasado, Panitrul cosechó un zapallo de 23,560 kilos, el más pesado del concurso inaugural, y se llevó el primer puesto. El podio lo completaron Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, con un ejemplar de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, con uno de 14,760 kilos.

“La producción de ladrillos me ayudó a vivir.”Daniel Ceferino Panitrul, ganador de la primera edición

Panitrul lo dice con la tranquilidad de quien aprendió a esperar los tiempos de la tierra sin desatender el horno del ladrillo. Hoy sigue combinando las dos actividades y cosechando zapallos que pelean mano a mano con cualquiera.

Una política pública con manos y semillas

El Valle del Covunco tiene historia agrícola de sobra: fue asiento de una antigua colonia agrícola y pastoril, y el zapallo fue durante años uno de sus cultivos emblema. El programa apunta a retomar esa tradición desde las familias, con el municipio como garante de semillas y acompañamiento.

“Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde.”Carolina Gez, responsable del área de Producción municipal

El modelo ya mostró resultados: en la primera edición, los huerteros fueron seguidos durante todo el ciclo por el equipo de Gez, que ofició de nexo entre los productores y la asistencia técnica. Para esta segunda etapa, el objetivo es replicar esa experiencia y, sobre todo, sumar nuevos vecinos.

Quién debería empujar el resto

Mientras tanto, el martes en el Balneario Municipal empieza a escribirse una nueva página. Habrá capacitación, semillas y mates de por medio. Lo que falta, como siempre en estos pueblos, es que el acompañamiento técnico llegue durante toda la temporada y no solo en el lanzamiento. Ahí la pelota la tienen que seguir cargando el municipio y el PRODA, para que la huerta no se quede en la foto del primer día.

AP
Ana PardoNecochea y Pinamar

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