Minería fantasma y arena suelta: la travesía 4x4 que termina en una galería abandonada de San Juan
Un recorrido por la Precordillera sanjuanina combina ripio, el cauce seco del río La Laja y una caminata final hasta los restos del campamento conocido como Virginia II. Sin señalización, con huellas que se bifurcan y un pasado que los vecinos mantienen vivo.
Arrancamos con lo que hay que saber antes de calzarse las botas: la ocupación hotelera en San Juan para este tipo de travesías 4x4 viene repuntando respecto del mismo fin de semana del año pasado, cuando la pandemia todavía enfriaba los motores del turismo interno. La propuesta que les cuento salió desde la capital sanjuanina con la camioneta llena de expectativas y el tanque lleno de nafta, porque donde termina el asfalto empieza la aventura.
La caravana la comandó Verónica Romaña, al frente de Mainumby4x4. El itinerario toma la Ruta 40 hacia el norte y se desvía por la antigua ruta de ripio a Mogna, esa huella polvorienta que parece sacada de otra época. Después el piso desaparece y hay que meterse en el cauce seco del río La Laja, entre Talacasto y Mogna. Ahí, amigos, la cosa se pone seria: arena, piedras sueltas, material dejado por las crecientes. Las huellas se bifurcan y uno se queda parado mirando el GPS como quien mira el horizonte sin encontrar respuestas.
Cuando las camionetas se quedan
Los vehículos quedan estacionados en una quebrada. Desde ahí sale un sendero zigzagueante que sube entre las montañas y nos lleva, agitando y transpirando, hasta las construcciones deterioradas del campamento. Chapas, hierros, tambores metálicos, cascos, guantes y prendas de quienes trabajaron allí. Todo está tirado como si los mineros hubieran salido un domingo y no hubieran vuelto jamás. En las galerías se ven rieles, recipientes para trasladar mineral, utensilios de cocina, bolsas que habían contenido explosivos y cables usados para las detonaciones.
Les aclaro algo importante: estos restos no integran ninguna exposición organizada. No hay cartelería, no hay centro de interpretación, no hay nada. Paredes derrumbadas, piques y labores parcialmente cubiertas de material de derrumbe. Recorrimos pocos metros dentro de una galería. No voy a evaluar si es seguro meterse más adentro porque no me corresponde, pero les dejo la inquietud: una galería minera abandonada no es un parque de diversiones.
- El yacimiento no tiene camino convencional ni señalización turística.
- La identificación como Virginia II la sostienen los lugareños, sin confirmación documental.
- No están precisados el inicio, el cierre ni el mineral que se extrajo.
- El cauce del río La Laja puede modificarse tras cada creciente.
- La parada final fue en la Ramada de Carrascosa, sitio de devoción a Santa Bárbara.
El regreso con fe
De vuelta, la comitiva paró en la Ramada de Carrascosa, un punto vinculado con la devoción por Santa Bárbara, patrona de los mineros. Ahí, entre promesas y velas, se cierra una jornada que mezcla la aventura con la historia cruda de quienes le sacaron piedra a la montaña.
Para el cierre, les dejo una recomendación concreta: si andan por la zona y quieren comer algo rico antes de volver a la capital, dense una vuelta por algún restaurante de Rivadavia o Caucete que sirva chivito a la llama bien hecho. Es la manera sanjuanina de despedirse después de una jornada con polvo en los dientes y la sensación de haber pisado un lugar que casi nadie conoce.
