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Neuquén, la capital del petróleo que come más caro que Buenos Aires

El gasto gastronómico en la capital neuquina supera al porteño en torno de un 18%, en una ciudad que recibe marcas, población y trabajo ligado a Vaca Muerta, mientras los vecinos cuestionan el costo de vida.

Por Julián FerreyraEconomía y comercio · 27 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Julián Ferreyra,Economía y comercio. Comer afuera en la ciudad de Neuquén cuesta, en promedio, alrededor de un 18% más que en la Ciudad de Buenos Aires, una brecha que se inscribe en un proceso de expansión comercial asociado a la demanda que genera la actividad hidrocarburífera no convencional. La diferencia se percibe tanto en consumos puntuales, como el helado de kilo, como en la canasta general de restaurantes y cafés, de acuerdo con relevamientos de precios difundidos por medios locales que relevaron los valores en la capital neuquina.

Vamos a los números. En la cadena de helados Lucciano’s, que acaba de abrir su local en la capital provincial, el kilo se ofrece a un precio un 15% superior al que se paga en la Ciudad de Buenos Aires por el mismo producto dentro de esa misma marca. Se trata de una comparación intramares, útil para mensurar el sobrecosto que enfrenta el consumidor neuquino en un consumo característico de la temporada estival. La referencia del 18%, en tanto, corresponde al promedio de gastar en restaurantes, confiterías y servicios de comida en la ciudad, e incluye tanto almuerzos como cenas y consumiciones en bares, según el relevamiento que dio origen al informe.

Marcas, empleo y presión sobre los precios

La oferta gastronómica de Neuquén se amplió en los últimos meses con la llegada de marcas que hasta ahora no tenían presencia en la ciudad. Le Pain Quotidien, la cadena de cafeterías de origen belga con locales en distintos países, inauguró su primer local en la capital provincial y proyecta abrir un segundo. En paralelo, la proliferación de cafeterías de especialidad y heladerías conforma un paisaje urbano en el que se entrelazan propuestas tradicionales patagónicas con enseñas internacionales que replican un modelo de consumo propio de grandes centros urbanos.

El motor de fondo es el empleo. Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el trabajo formal registrado en la provincia de Neuquén mostró en noviembre de 2024 un incremento superior al 7% en comparación con el mismo mes del año anterior, ubicándose al frente del ranking nacional junto con Río Negro y San Juan, distritos que comparten el impulso de la economía regional. Ese crecimiento, que supera ampliamente el promedio del país, se concentra en ramas vinculadas con la cadena de valor de Vaca Muerta y con los servicios que atienden a una población en expansión.

  • Empleo formal en Neuquén: suba interanual superior al 7% en noviembre, según el SIPA, frente a un promedio nacional mucho más moderado.
  • Desempleo en Neuquén: 3,2%, muy por debajo del 7,9% que registra el INDEC para el conjunto del país.
  • Pobreza en Neuquén: 19,6% de la población, contra 32,3% a nivel nacional, de acuerdo con los últimos datos oficiales.
  • Precio del kilo de helado en Lucciano’s: un 15% más caro en Neuquén que en Buenos Aires, para el mismo producto y la misma cadena.
  • Costo promedio de comer afuera en Neuquén: alrededor de un 18% por encima del valor registrado en la Ciudad de Buenos Aires.

Aun con indicadores laborales y sociales que lucen mejores que los del promedio nacional, los vecinos de la capital neuquina expresan de manera creciente su queja por el costo de vida. La Provincia tiene aproximadamente 750.000 habitantes y la dinámica demográfica combina dos flujos: por un lado, personas que se radican de manera definitiva atraídas por las oportunidades laborales que genera la industria del petróleo y el gas; por otro, trabajadores que llegan para cumplir turnos en yacimientos y bases operativas y regresan luego a sus lugares de origen, lo que sostiene una demanda estacional sobre la oferta de alojamiento, transporte y comida.

En la comparación con el mismo mes del año anterior, la presión sobre los precios se explica por la convergencia de tres factores: una demanda agregada en aumento por la llegada de nuevos consumidores con ingresos petroleros, una oferta de locales que se amplía con la apertura de marcas que no estaban en la plaza y un mercado inmobiliario comercial que ajusta los alquileres al alza. El resultado es que el acto cotidiano de sentarse a comer en un restaurante o pedir un kilo de helado se ha encarecido de manera perceptible respecto de la referencia porteña, que suele tomarse como espejo en los relevamientos de consumo urbano.

En definitiva, la capital neuquina se consolida como un polo de consumo en expansión, con un mercado laboral dinámico y una oferta gastronómica que se diversifica, en un escenario en el que los precios reflejan, según coinciden los analistas consultados, la tensión entre una demanda sostenida y una estructura de costos todavía en proceso de recalibración. Para los habitantes, la pregunta que persiste es cómo sostener ese nivel de gasto en un contexto de ingresos que, si bien crecen, no siempre lo hacen al mismo ritmo que los precios que observan a su alrededor.

JF
Julián FerreyraEconomía y comercio

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