Otamendi y un cabezazo a la historia: Argentina le gana a Benín en la tarde de Messi
El defensor abrió el marcador en el Monumental con un golazo de derecha tras un centro de Messi. El primer tiempo fue 0 a 0, con intervenciones clave de los arqueros y una ovación a los diez minutos que detuvo el partido.
El centro vino desde la izquierda, peinado por Messi, y Nicolás Otamendi apareció en el área como un nueve más. Derecha cruzada, al rincón, y a celebrar. Argentina le gana 1 a 0 a Benín en el Monumental, en un partido que es mucho más que un amistoso: es la despedida de Lionel Messi de la selección, después de 22 años de pisar la celeste y blanca con la diez en la espalda. El primer tiempo había cerrado 0 a 0, con el capitán todas las situaciones de riesgo y un arquero visitante, Dandjinou, que se lució frente a Messi y Julián Álvarez.
A los 10, el Monumental se detuvo
El árbitro frenó la pelota y la cancha entera se paró a ovacionar a Messi. El diez levantó los brazos, se acomodó la camiseta, miró al cielo. Hubo fuegos artificiales, bengalas, y un recibimiento previo con sus hijos entrando al campo, una camiseta gigante y campeones del mundo de distintas generaciones en las tribunas, uno por uno nombrados por la voz del estadio. En el entretiempo, Gaspar Benegas se hizo cargo de la música. Todo, en una tarde pensada para que el capitán se vaya como se merece.
- Dandjinou le sacó un tiro libre a Messi y frenó a Julián Álvarez, que había quedado mano a mano tras una diagonal y un caño.
- Messi cabeceó en el área chica un envío de Rodrigo De Paul, pero no llegó a conectar la pelota con la zurda.
- Lautaro Martínez asistió a Messi dentro del área y el diez remató desviado, con dos marcas encima.
- Emiliano Martínez respondió ante Olaïtan y Ouorou; Tosin falló una definición clara tras una corrida de Aloko.
Scaloni mandó a la cancha a los mismos once para el segundo tiempo, sin retoques. La idea es clara: que la despedida sea con triunfo, con el capitán en la cancha y con la gente mirando de pie cada toque. Argentina ya gana, pero el Monumental pide más: quiere un gol de Messi, quiere una sonrisa del diez antes de irse.
Lo que viene, ahora, es aguantar la ventaja, cuidarse de los contragolpes de Benín y dejar que la pelota le llegue al capitán. Después, la fiesta, los discursos, las lágrimas. Pero eso será después. Por ahora, Argentina gana 1 a 0 y la historia se sigue escribiendo con un cabezazo de Otamendi que vale por dos.
