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Pedales al sur: cómo animar la Ruta de los Siete Lagos sin morir en el intento

Un clásico neuquino que ya no es solo para autos: 110 kilómetros en bicicleta entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes, con opciones para todos los bolsillos y todas las piernas. Acá, lo que hay que saber antes de subirse a la bici.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 5 de septiembre de 2026 · hace 2 h

El pronóstico del fin de semana largo pinta bien para la cordillera y la ocupación hotelera en Villa La Angostura ya roza el 90 por ciento, así que conviene moverse rápido si la idea es pedalear. La Ruta de los Siete Lagos, ese tramo de unos 110 kilómetros que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes dentro de los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, dejó hace rato de ser exclusivo de autos y combis: cada vez más viajeros se animan a hacerla sobre dos ruedas, y la movida crece año tras año.

Para tener una referencia, esta misma fecha de 2024 la ocupación en San Martín de los Andes promediaba el 75 por ciento según datos del Ente Municipal de Turismo, mientras que hoy supera esa marca con creces. La diferencia se nota en la calle: más bicis en las veredas, más consultas en las oficinas de informes y más grupos de ciclistas extranjeros en los miradores.

Dos maneras de encararlo

La opción más elegida por los argentinos con ganas de aventura es el viaje autónomo. La mecánica es simple: se retira la bicicleta en San Martín de los Andes y se devuelve en Villa La Angostura, al revés del sentido del auto. La bici viene con un pequeño trailer que carga casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo. El recorrido clásico lleva tres días y dos noches, con pernocte en los campings señalados del camino, cuyo mapa entrega la propia empresa de alquiler.

La otra variante es el tour organizado, que arranca en Bariloche e incluye, antes de la ruta, el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y el bosque de Arrayanes. Son cinco días en grupos de entre 30 y 40 personas, con guías, mecánicos y vehículo de apoyo. Las bicicletas eléctricas son protagonistas en esta modalidad, justamente la preferida por los viajeros mayores de 50, que no quieren resignar el paisaje pero tampoco quieren llegar reventados al hotel. También hay operadores con itinerarios de dos, tres y cuatro días saliendo desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con toda la logística previa y posterior resuelta.

El cuerpo manda: cómo llegar a punto

  • Para quienes viven en zonas llanas, como Buenos Aires o Rosario, los operadores consultados recomiendan entre cinco y seis meses de entrenamiento previo, con foco en fuerza de piernas y salida en calle, no solo en bicicleta fija.
  • El manejo de cambios y piñones conviene practicarlo antes: el segundo día del recorrido es el más exigente por la acumulación de kilómetros y los desniveles, y no es plan de quedarse atascado en una subida.
  • La alimentación pesa más de lo que parece: proteínas e hidratos de carbono antes y durante el recorrido ayudan a sostener el esfuerzo sin pasar sobresaltos.
  • La temporada fuerte va de noviembre a abril; enero, por el caudal de turistas y los precios, conviene evitarlo si se puede elegir.

La temporada recomendada va de noviembre a abril. Enero, por la cantidad de gente y los valores que se disparan, suele quedar afuera del calendario de los más experimentados, que prefieren noviembre o marzo, cuando los colores del bosque están en su punto y los campings respiran.

El paisaje, claro, sigue siendo el mismo de siempre: los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, con sus miradores, los bosques de coihues y lengas, cascadas escondidas y valles que se abren de golpe. Lo que cambia es la velocidad para mirarlo. Y eso, para muchos, es toda la diferencia.

“La Ruta no exige ser un ciclista de élite, pero sí pedirle al cuerpo un mínimo de respeto. Con cinco meses de preparación seria, la mayoría de los viajeros mayores de 40 la termina sin mayores sobresaltos.”Lucía Cattaneo

Y ya que estamos en la zona, una recomendación concreta para reponer fuerzas al final del recorrido: en San Martín de los Andes, bien cerca de la plaza central, está El Patacón, un clásico de cocina de montaña con truchas, ciervo y esas porciones generosas que piden pedalear al día siguiente. Vale la pena llegar con hambre.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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