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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Sobrecarga intensa en el 40,8% de los cuidadores principales: la radiografía que dejó un relevamiento de la Universidad Austral

Una encuesta nacional consultó a más de mil personas y evaluó a 120 cuidadores principales con la escala de Zarit. Los resultados muestran mayor carga entre las mujeres, diferencias marcadas según la formalidad laboral y un dato clave: contar con ayuda no alcanza si la calidad del acompañamiento es insuficiente.

Por Julián FerreyraEconomía y comercio · · hace 1 h
Sobrecarga intensa en el 40,8% de los cuidadores principales: la radiografía que dejó un relevamiento de la Universidad Austral

Dormir lo suficiente, sostener un proyecto personal y compatibilizar el empleo con la asistencia a un familiar fueron las principales dificultades que detectó una encuesta de la Universidad Austral sobre los cuidados en la Argentina, según el informe al que tuvo acceso este medio. El dato inicial lo aporta la propia investigación: el 40,8% de quienes asumen el rol de cuidador principal presenta un nivel de sobrecarga considerada intensa, un umbral que los autores del trabajo definieron como merecedor de intervención profesional.

El universo relevado y la metodología

El relevamiento se realizó por internet entre octubre de 2025 y abril de 2026 y reunió respuestas de 1.028 personas mayores de 18 años residentes en el país. De ese total, el 20,4% manifestó que cuidaba a un familiar. Dentro del grupo de cuidadoras mujeres, el 60,6% asumió el rol principal; entre los cuidadores varones, esa proporción se redujo al 44,4%. Para dimensionar el desgaste, los investigadores evaluaron a 120 cuidadores principales mediante la escala de Zarit, un cuestionario validado de 22 ítems.

Vamos a los números. Seis de cada diez cuidadores principales presentaban algún grado de sobrecarga y el 40,8% alcanzó el nivel intenso. Las diferencias por género fueron marcadas: entre las mujeres cuidadoras, el 54% señaló que la responsabilidad le impedía descansar lo necesario y el 44% sostuvo que limitaba sus proyectos personales. Entre los varones, esas proporciones fueron del 30% y el 10%, respectivamente, una brecha que el informe atribuyó a la distribución desigual de las tareas de cuidado dentro de los hogares.

Apoyo familiar: la diferencia no pasa solo por tenerlo

Uno de los resultados que el estudio buscó destacar con mayor énfasis es que la sola presencia de ayuda no reduce la sobrecarga. La proporción de cuidadores con nivel intenso fue del 40% tanto entre quienes declararon recibir apoyo como entre quienes dijeron no tenerlo, una coincidencia que los autores interpretaron como una señal de alerta. El informe señaló que importa la calidad del acompañamiento y no solamente su existencia, y para analizarlo descompuso el apoyo en tres dimensiones: afectiva, informacional y operativa.

El trabajo remunerado como variable clave

El 75% de quienes cuidaban realizaba además un trabajo remunerado, una condición que convierte al acceso a licencias en un factor determinante. El promedio de acceso a las licencias y prestaciones relevadas —que incluyeron maternidad, paternidad, enfermedad de un familiar, eventos familiares y guardería— fue del 53,7% entre los trabajadores formales. Entre los informales, ese promedio descendió al 17,1%, y entre los independientes se redujo al 9,5%. La distancia entre el sector formal y el informal triplica con creces la cobertura, un dato que el trabajo vinculó con la calidad del empleo y no con la voluntad de los empleadores.

El costado gratificante del cuidado

El relevamiento también registró experiencias positivas: el 95,7% de los cuidadores reconoció al menos un aspecto gratificante de su tarea. El afecto recíproco, los momentos compartidos con la persona cuidada y los cambios que ésta lograba a lo largo del tiempo fueron los elementos más mencionados. Esa valoración convivía con las dificultades cotidianas de descanso, organización del tiempo y compatibilización con el empleo, un contraste que el informe presentó como parte integral de la experiencia de cuidar.

En comparación con estudios previos sobre sobrecarga del cuidador en la región, los valores hallados por la Universidad Austral se ubicaron en un rango intermedio, aunque la proporción de sobrecarga intensa resultó superior a la reportada por relevamientos realizados en España y Chile durante 2024, donde el indicador osciló entre el 28% y el 34%, según publicaciones citadas en el propio informe. La diferencia, explicó el equipo a cargo del trabajo, obedece a la composición de la muestra y a la mayor presencia de cuidadores principales, un subgrupo que en otras encuestas aparece subrepresentado. El promedio nacional de sobrecarga en cuidadores informales, concluyó el documento, exige ampliar el debate sobre licencias, políticas de apoyo y formación de redes comunitarias, tres ejes que el estudio consideró centrales para revertir el cuadro actual.

JF
Julián FerreyraEconomía y comercio

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