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Tostadas con palta: cuatro combinaciones para salir del clásico sin complicarse en la cocina

De la palta con tomate y yogur a la versión dulce con banana y miel: cuatro variantes para resolver un desayuno, una merienda o una cena rápida, con ingredientes que se consiguen en cualquier dietética del barrio.

Por Lucía CattaneoTurismo y temporada · 23 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La tostada con palta es de esas recetas que aparecen en los manuales de cocina cuando alguien quiere empezar a cocinar algo más interesante que un huevo frito, y sin embargo termina resignándose a la versión clásica con sal y limón. El tema es que la palta, bien madura, aguanta casi cualquier compañía: un tomate perita, un resto de salmón ahumado, hasta una banana que se está poniendo negra en la frutera. La ventaja es que se resuelve en diez minutos y, según con qué se acompañe, puede pasar de desayuno a cena sin pedir permiso.

Tomate, yogur y pistachos: la versión fresca

Esta variante es la más amiga del verano. Por persona se necesita una rebanada de pan tostado (integral o de hogaza, lo que haya), media palta madura, un tomate perita y 50 gramos de yogur natural espeso. Se unta la palta sobre el pan con unas gotas de limón, se cubre con rodajas de tomate, se suma el yogur y se termina con pistachos picados, un hilo de aceite de oliva, sal, pimienta y las especias que uno tenga a mano. Queda cremosa, ácida y con el crujiente justo de los pistachos.

  • Para los que prefieren vegetales: guacamole con tomates cherry y queso feta. Se pisa la palta con cebolla morada, cilantro y jugo de lima, se reparte sobre dos tostadas y se completa con 14 o 16 tomates cherry cortados al medio y 50 gramos de feta desmenuzada. Aceite de oliva y pimienta, y listo.
  • Para los amantes del pescado: salmón ahumado con huevo duro. Sobre una base de palta condimentada con sal, pimienta y aceite van láminas de salmón (80 a 100 gramos por rebanada) y un huevo duro picado, separando clara y yema para que quede más vistoso. Se puede sumar ciboulette y unas alcaparras.
  • Otra opción con pescado: bacalao ahumado con espárragos o morrón. El bacalao se lleva bien con morrón rojo asado, piñones tostados y perejil, o con cintas de espárragos salteadas al dente con aceite de oliva. En este caso la palta se adereza con limón, ajo granulado, sal y pimienta.
  • Para los golosos: banana, miel y un poco de chile. Se tuesta el pan de un solo lado, se unta la palta pisada con unas gotas de lima, se suman rodajas de banana, más jugo de lima, chile en copos a gusto y un hilo de miel. Suena raro, pero funciona.

Detalles que suman

Para que la palta se distribuya bien sobre el pan, conviene pisarla con un tenedor antes de untar, sobre todo si está muy madura y se hace puré sola. Si todavía está firme, se pueden cortar láminas finas con la cuchara. El limón o la lima no son opcionales: además de dar sabor, evitan que la palta se oxide y se ponga marrón antes de llegar a la mesa. Y si sobra palta pisada, se guarda en un recipiente con un film pegado a la superficie para que no tome aire.

En mi casa, cuando aparecen estas tostadas la conversación siempre gira en torno al mismo dilema: la opción con banana y miel, que parece una locura, terminó ganando adeptos a fuerza de insistencia. La clave está en el chile en copos, que parece que no va y termina siendo lo que ata todo. Para los más clásicos, la de salmón ahumado con huevo es la que nunca falla: queda presentable, se come con las manos y se hace en cinco minutos. Si están en Buenos Aires y quieren probar algo similar sin cocinar, en la cuadra de Posadas y Coronel Díaz hay un café que sirve una tostada de palta con huevo orgánico que está para repetir, aunque la versión casera, bien hecha, no tiene nada que envidiarle.

LC
Lucía CattaneoTurismo y temporada

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