Un mapa para volver a los clásicos: lo nuevo del catálogo de Filmin
La plataforma reúne películas de Dreyer, Kubrick y Coppola, entre otros directores, y abre la puerta a dramas, sátiras, comedias y ciencia ficción de distintas décadas.
Lo confieso antes de empezar a escribir esta nota: me siento como esa señora de unos cincuenta y tantos que el otro día, en la fila del cine, le decía a su amiga que ya no tenía ganas de ver nada nuevo y que lo único que le tentaba era volver a ponerse frente a la tele con una de esas películas que ya se sabe de memoria. La vi asentir con esa mezcla de alivio y culpa que todos tenemos cuando alguien dice en voz alta lo que nosotros no nos animamos a admitir. Y entonces aparece una noticia como la del catálogo que acaba de rearmar Filmin, y uno piensa que, tal vez, esa señora y yo tengamos razón: a veces volver a los clásicos no es nostalgia, es una forma honesta de seguir mirando cine.
La selección que presenta la plataforma pone sobre la mesa títulos de distintas décadas y muy distintas geografías, y lo hace sin la solemnidad con la que a veces se presenta el cine de autor. Por un lado aparece ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, la sátira de Stanley Kubrick estrenada en 1964, que toma el pánico nuclear como materia prima y lo trabaja con un elenco encabezado por Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn. La propuesta, según describe el material, elige el humor como recurso para abordar un escenario en el que las decisiones humanas pueden conducir a la destrucción, algo que leído en estos días suena menos a ficción de guerra fría y más a manual de instrucciones.
Tres puertas de entrada al catálogo
Quien prefiera algo más cercano al drama religioso y al cine de juicios puede buscar La pasión de Juana de Arco, que Carl Theodor Dreyer dirigió en 1928 con Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud. La atención a los rostros de los intérpretes ocupa un lugar central en la propuesta visual, y eso se nota incluso en las fotografías fijas que uno conserva de la película: hay allí una forma de mirar el sufrimiento que todavía hoy parece moderna.
La tercera puerta es El padrino, de Francis Ford Coppola, con Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton. La película incorpora una reflexión sobre el sueño americano, con una puesta en escena que trabaja los contrastes de luz y una representación estilizada de la violencia, y sigue siendo, a pesar de los años, una de esas obras que uno puede volver a ver y encontrarle algo nuevo.
- Buster Keaton, con una comedia que incorpora elementos fantásticos.
- Fritz Lang, con una propuesta de ciencia ficción vinculada al expresionismo alemán.
- Ida Lupino, con una película de suspenso de 71 minutos que concentra la tensión dentro de un auto.
A la salida de la redacción, mientras esperaba el colectivo, escuché a un muchacho joven que le decía por teléfono a alguien: 'Voy a empezar por la de Kubrick, que es la que más veces vi, pero esta vez quiero prestarle atención a los detalles'. Me quedé pensando que ese es, en el fondo, el mejor elogio que se le puede hacer a un clásico: que siga dando motivos para volver.
