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Martes, 6 de octubre de 2026
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Un plato de milanés, un paquete de nuggets: la batalla de las 300 calorías según un nuevo ensayo clínico

Un estudio controlado con 57 adultos jóvenes detectó que dos comidas equivalentes en etiquetas provocaron respuestas distintas en insulina, gasto energético y actividad cerebral. Los autores aclaran que se trata de efectos agudos, no de enfermedades.

Por Gustavo LombardiPolítica bonaerense · · hace 1 h
Un plato de milanés, un paquete de nuggets: la batalla de las 300 calorías según un nuevo ensayo clínico

En el pasillo del laboratorio, mientras se ultimaban los detalles del ensayo, los investigadores dejaron sobre la mesada dos bandejas que parecían hermanas: una con una milanesa de pollo casera, otra con nuggets industriales. Ambas rondaban las 300 calorías. Ambas sumaban proteínas, grasas, hidratos, azúcar y fibra en cantidades casi calcadas. La pregunta, sin embargo, no era nutricional sino industrial: ¿qué hace el organismo cuando lo que cambia es el grado de procesamiento y no la letra chica de la etiqueta?

Un diseño pensado para aislar la variable del procesamiento

Para separar lo que aporta la formulación de lo que aportan los aditivos y la estructura del alimento, el equipo reclutó a 57 adultos jóvenes con peso saludable y los asignó de manera aleatoria a consumir, en distintas jornadas, una comida ultraprocesada y otra sin ese grado de elaboración. La coincidencia en macronutrientes fue deliberada: la idea fue que si aparecían diferencias, no pudieran adjudicarse a más azúcar o más grasa, sino al carácter industrial del producto.

Los ultraprocesados suelen incorporar ingredientes poco frecuentes en la cocina hogareña, como saborizantes, colorantes y emulsionantes. Bebidas azucaradas, snacks de paquete, cereales endulzados y comidas listas para calentar forman parte de ese universo. El ensayo, sin embargo, no apunta contra un componente puntual: la estructura del alimento, los aditivos y los métodos de fabricación quedan como hipótesis abiertas, a la espera de nuevos trabajos que permitan adjudicar responsabilidades.

Lo que midió el organismo después de comer

En las horas siguientes a la ingesta, la comida ultraprocesada disparó una liberación de insulina más alta y sostenida en el tiempo, aun cuando la respuesta global de glucosa fue similar. La insulina es la hormona que facilita el ingreso de la glucosa a las células para su uso o almacenamiento; un pico más prolongado sugiere que el páncreas debió trabajar más para lograr un resultado parejo en sangre. En paralelo, se observó un gasto energético algo mayor y un menor aprovechamiento de los carbohidratos como fuente inmediata de energía.

El componente neurológico aportó un dato extra, aunque con un matiz que los propios autores subrayan. Hubo diferencias en la actividad de regiones cerebrales vinculadas con la valoración de los alimentos cuando los voluntarios miraban imágenes de comida, pero esas variaciones no se tradujeron en una preferencia declarada por los ultraprocesados ni en una mayor disposición a pagar por ellos.

Qué dice y qué no dice el estudio

El trabajo mide respuestas agudas tras una sola comida, no enfermedades ni efectos del consumo habitual. No permite afirmar que un plato industrial cause diabetes, obesidad o problemas cardiovasculares, ni extrapolar sus conclusiones a personas con sobrepeso, adultos mayores o pacientes con alteraciones metabólicas. Sigamos la plata: el hallazgo principal es metodológico, antes que clínico. Si dos comidas idénticas en la etiqueta producen señales fisiológicas distintas, la composición nutricional declarada deja de ser la única variable relevante y el procesamiento industrial se instala como un factor a investigar con seriedad.

Por ahora, el dato más firme es que el organismo no procesa igual un alimento hecho en casa que su versión industrial, aun cuando las calorías coincidan. Lo que aún no está dicho es cuál de los múltiples aspectos del procesamiento —los aditivos, la textura, la matriz del alimento, los métodos de cocción— carga con la responsabilidad. La respuesta, por el momento, se cocina a fuego lento en los laboratorios.

GL
Gustavo LombardiPolítica bonaerense

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