Una noche para Lucas: el FIC.UBA le rindió homenaje a un director que apenas empezaba a soñar
La cuarta edición del festival proyectó seis cortometrajes y videoclips de Lucas Vignale en el Cine Arte Cacodelphia. Su tío recibió una placa y Toto Ferro recordó el día que todo empezó con una foto al Cristo Redentor.
Lo primero que uno veía al entrar al Cine Arte Cacodelphia, el lunes 5 de octubre, no era la pantalla todavía encendida sino a Jorge Vignale, parado en la puerta con una carpeta de fotos bajo el brazo y la mirada de quien todavía está aprendiendo a nombrar la ausencia. El tío de Lucas Vignale llegó temprano, saludó uno por uno a los que se acercaban y se quedó cerca de la butaca donde solía sentarse su sobrino. A sus 28 años, el director y guionista había muerto el 14 de junio en Río de Janeiro, en aquel accidente aéreo que todavía se recuerda con estupor, y aquella función organizada por la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires, el FIC.UBA, quiso ser mucho más que una proyección: fue un abrazo colectivo, un intento de mantener viva la llama de alguien que apenas empezaba a mostrar de qué era capaz.
En la pantalla desfilaron seis títulos que recorren una filmografía asombrosamente breve y, al mismo tiempo, vertiginosa: La Pasión (2024), Diablo Suelto (2025), Mi gran noche (2026), Ilusión Supersport (2025), La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025). Los dos últimos los codirigió junto a Gaspar Prim Díaz, conocido como Gaspi, que también viajaba en aquella aeronave. La selección mezcló ficciones y videoclips para artistas como Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno y Wos, un recorrido que dejaba ver a un cineasta que se movía con la misma soltura en el corto narrativo que en la pieza musical.
El día que todo empezó con una foto al Cristo Redentor
Lorenzo Toto Ferro, que había sido protagonista de varios de esos cortos, se sentó en el escenario con el montajista Andrés Medina y el sonidista Martín García Blaya, y dejó que los recuerdos fluyeran. Contó que La Pasión nació de una manera que parece inventada pero no lo es: durante un viaje por ruta, Lucas vio una imagen del Cristo Redentor, detuvo el auto, la fotografió y a partir de esa foto escribieron el guion del primer corto que hicieron juntos. Para Mi gran noche, en cambio, dedicaron dos meses a escribir y, cuando llegó el día de rodar, el protagonista no se presentó, así que otra vez la historia se resolvió con lo que el momento ofrecía. Esa manera de trabajar, me parece, decía mucho de cómo entendían el cine: sin solemnidad, con oído atento y con una generosidad enorme para improvisar.
Aquella sociedad creativa encontró su forma más ambiciosa en El tren fluvial, el primer largometraje que Lucas y Gaspi escribieron y dirigieron juntos y que tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026, dentro de la sección Perspectivas. Por eso, cuando Marcelo Altmark, director artístico del festival, entregó la placa conmemorativa a Jorge Vignale, le temblaba un poco la voz y se notaba que no era un trámite sino un acto de justicia. Altmark explicó que la idea del homenaje era doble: reconocer el talento de Lucas y acercar su obra a los realizadores más jóvenes, a esos que todavía están dando los primeros pasos y necesitan ver que se puede hacer mucho con poco, y sobre todo con muchas ganas.
- La función se realizó el lunes 5 de octubre en el Cine Arte Cacodelphia, en Buenos Aires.
- Se proyectaron seis cortometrajes y videoclips de Lucas Vignale, además de extractos de El tren fluvial.
- Toto Ferro, Andrés Medina y Martín García Blaya compartieron recuerdos de los rodajes.
- El tío del director, Jorge Vignale, recibió una placa conmemorativa en su nombre.
- El FIC.UBA propuso acercar la obra de Vignale a nuevas generaciones de cineastas.
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