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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Una tarde en el Frey que terminó en camilla: la montaña que no perdona improvisaciones

Una turista bonaerense, un operativo de siete horas y un dato que las autoridades del Nahuel Huapi repiten hasta el hartazgo: la mayoría de los rescates se podrían evitar con una hoja, un reloj y una mochila bien preparada.

Por Silvia MenéndezCultura y espectáculos · · hace 54 min
Una tarde en el Frey que terminó en camilla: la montaña que no perdona improvisaciones

La vi por primera vez en una foto que llegó a la redacción, acostrada sobre una camilla, con el rostro cansado y una mochila abandonada a un costado del sendero. Era apenas un detalle en la imagen, una mujer de 36 años, porteña, en pleno corazón del Parque Nacional Nahuel Huapi, a la espera de que siete brigadistas, dos guardaparques y seis rescatistas terminaran de bajarla varios kilómetros hasta Playa Muñoz. Esa imagen, que no es heroica ni épica sino simplemente humana, resume una temporada en la que la montaña volvió a mostrar que no perdona las improvisaciones.

La historia arrancó el sábado al mediodía, cuando el teléfono del 911 sonó en Bariloche con una llamada desde un tramo del sendero al refugio Frey. Quien atendió del otro lado escuchó a una mujer que había sufrido una lesión en la pierna entre el cruce de la picada a Playa Muñoz y el ascenso al refugio. Viajaba acompañada por familiares y amigos, y algo importante: contaba con el Registro de Trekking al día, ese formulario que a veces parece un trámite menor y que terminó siendo la diferencia entre una búsqueda a ciegas y un operativo coordinado.

Siete horas de operativo y una lección que se repite

Desde la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi reconstruyeron los movimientos con precisión de partes militares. Los equipos del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias salieron en un camión URO y una camioneta RAM, se abrieron paso entre el barro y la piedra, llegaron hasta la lesionada, la estabilizaron en el sitio con la ayuda de un paramédico de la Comisión de Auxilio y emprendieron el regreso a pie, con la camilla como única compañía. Abajo, en Playa Muñoz, los esperaba una embarcación que la cruzó hasta la seccional, donde una ambulancia completó la cadena. Cerca de las 19:30, la turista llegó en buenas condiciones al centro de salud, con el susto todavía encima pero con el cuerpo entero.

Pero la intendencia fue clara al hablar con este medio: el rescate del sábado no fue un hecho aislado. En los días previos se habían registrado otras intervenciones, siempre con el mismo denominador común, visitantes que se lanzaron a la montaña sin medir las características reales del recorrido. Por eso, en lugar de quedarse en el parte del operativo, las autoridades prefirieron renovar un mensaje que ya parece un manual de cabecera para quien camina por el sur argentino.

  • Completar el Registro de Trekking antes de partir: es la herramienta que permite ubicar a una persona si no regresa en el horario previsto y funciona como punto de partida de cualquier operativo de rescate.
  • Calcular los tiempos reales de caminata pensando en las horas de luz que quedan para el regreso, no solo para la ida, porque en la montaña el día se acorta antes de lo que indica el reloj.
  • Adecuar el equipamiento al terreno: calzado con buena suela, ropa impermeable, abrigo extra y una mochila con agua y alimentos suficientes para imprevistos.
  • Evaluar con honestidad la propia condición física antes de elegir un sendero de dificultad alta, porque la montaña no negocia con el ego.

Las cuatro recomendaciones no eliminan los accidentes, eso queda claro, pero sí acortan los tiempos de respuesta y mejoran las condiciones en las que los equipos de emergencia pueden trabajar cuando algo sale mal. En un lugar tan bello como exigente como el Nahuel Huapi, esos minutos pueden ser la diferencia entre un susto y una tragedia.

Mientras escribo esta nota me queda dando vueltas una imagen: la de esa mujer bajando varios kilómetros en camilla, mirando el cielo que se iba poniendo naranja, mientras arriba los brigadistas calculaban cada paso para no empeorar las cosas. Y me acuerdo de una frase que escuché el otro día, de boca de un guardaparque cansado, mientras acomodaba una cuerda en la base del cerro Catedral: "Acá la montaña te deja pasar, pero te cobra cada error". Esa, me parece, es la mejor síntesis de por qué un Registro de Trekking, un buen cálculo de tiempos y una mochila bien armada no son burocracia, sino amor propio.

SM
Silvia MenéndezCultura y espectáculos

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