Vampiros en la pantalla chica: del Conde de Stoker a los clanes de Sion Sono, un mapa de ficciones que nunca terminan de morir
Un recorrido por Drácula, Lo que hacemos en las sombras, Castlevania, NOS4A2, Penny Dreadful y Tokyo Vampire Hotel, con sus creadores, elencos y el pulso que cada una le imprime al mito.
A veces me pasa que, antes de sentarme a mirar una serie, termino pensando en la gente que sale del cine o del teatro con la frase todavía dándole vueltas en la cabeza. La noche del otro día, en la puerta de un bar de Palermo, un señor de bigote fino le dijo a su mujer, todavía con el saco puesto: «Los vampiros ya no se mueren nunca, lo que se muere es el aburrimiento». Y la frase me quedó sonando, porque en estos días la pantalla chica confirma esa intuición: el Conde que Bram Stoker imaginó en 1897 tiene tantas caras como series dispuestas a reinterpretarlo, y la oferta se extiende del terror gótico más solemne al humor más desfachatado, pasando por la animación, las artes marciales y el erotismo más explícito. Por eso vale la pena detenerse y recorrer qué se está viendo, quién lo hace y de dónde viene cada propuesta.
Del humor neozelandés a la acción animada
Para quienes buscan reírse con criaturas que duermen de día y gobiernan de noche, Lo que hacemos en las sombras lleva a la televisión la comedia vampírica creada por Jemaine Clement y Taika Waititi, los mismos que filmaron la película original en 2014. La serie reúne a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal en las peleas internas de un grupo de vampiros que aún se preocupa por quién se sienta a la cabeza de la mesa y, claro, por conseguir sangre fresca. En otro registro, Castlevania toma como punto de partida el videojuego que Konami lanzó en 1986 y lo traduce al anime con libretos de Warren Ellis, contando con las voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James. Es la confirmación de que la animación también tiene su lugar propio en este repertorio.
Las raíces literarias y el terror gótico
Las raíces literarias aparecen con fuerza en dos apuestas bien distintas. Mark Gatiss y Steven Moffat, los mismos guionistas que reinventaron a Sherlock Holmes para la BBC, desarrollaron una versión del personaje de Stoker en tres capítulos de noventa minutos, con Claes Bang como protagonista, Dolly Wells y John Heffernan como acompañantes de lujo. NOS4A2, en cambio, nace de una novela de Joe Hill y fue adaptada por Jami O'Brien con música del inquieto Mike Patton y efectos que el equipo construyó a mano; allí encabezan Ashleigh Cummings y Zachary Quinto. El costado más clásico del género lo encarna Penny Dreadful, la ficción que John Logan imaginó como un Frankenstein de monstruos del siglo XIX: Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper le dan vida a una atmósfera que combina misterios victorianos y suspenso psicológico.
Clanes, kung fu y sangre en el Lejano Oriente
Hay, además, una veta que cruza el terror con las artes marciales y el erotismo. Tokyo Vampire Hotel, escrita y dirigida por Sion Sono, pone en pantalla a clanes vampíricos enfrentados en medio de coreografías de kung fu y escenas que no le hacen asco a la provocación. Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho encabezan un elenco que entiende la serie como un ejercicio de género desatado. La amplitud del menú confirma algo que intuyo cada vez que me adentro en estas ficciones: el vampiro dejó de ser una sola criatura para volverse un espejo donde cabe la comedia, el miedo, la nostalgia y hasta la sática del poder.
- Lo que hacemos en las sombras: comedia vampírica de Clement y Waititi con Novak, Berry y Guillén.
- Castlevania: anime basado en el videojuego de Konami, guiones de Ellis y voces de Armitage y James.
- Drácula de Gatiss y Moffat: tres capítulos de 90 minutos con Claes Bang como el Conde.
- NOS4A2: adaptación de la novela de Joe Hill por O'Brien, con Cummings y Quinto.
- Penny Dreadful: John Logan cruza monstruos victorianos con Eva Green y Timothy Dalton.
- Tokyo Vampire Hotel: Sion Sono mezcla clanes enfrentados, kung fu y erotismo en Japón.
“Los vampiros ya no se mueren nunca, lo que se muere es el aburrimiento.”Un señor con bigote fino, a la salida de un bar de Palermo
