A un paso del récord: Djokovic quedó a un título de Federer y amplió su leyenda en Pekín
El serbio ganó el ATP 500 chino tras el abandono de De Miñaur, sumó su corona número 102 y estira una hegemonía que ya atraviesa tres décadas.
El número uno cierra el año a lo grande. Novak Djokovic se consagró campeón del ATP 500 de Pekín después de que el australiano Alex de Miñaur abandonara la final lesionado, cuando el score le era desfavorable por 7-6 (3) y 0-1. El serbio llegó así a 102 títulos ATP en su carrera, quedó a uno del récord de 103 que ostenta Roger Federer y acecha la marca histórica de 109 que mantiene Jimmy Connors. Enorme, otra vez.
20 minutos: el primer set se define en el tie break
El arranque fue parejo. La manga inicial se extendió hasta el desempate y Djokovic lo cerró 7-3. En el segundo set, De Miñaur arrancó ganando su game de saque, pero la molestia en la pierna izquierda se hizo insostenible. El aussie había recibido atención médica y volvió a la cancha con el muslo vendado. No aguantó. A los pocos puntos se retiró y le entregó la copa al serbio.
73 títulos sobre cemento, dos más que Federer
El trofeo en China tiene valor histórico. Djokovic acumula 73 títulos en canchas duras y supera por dos al suizo en esa superficie. En el ranking compartido de copas, solo Connors (109) y Federer (103) están por encima suya. Los tres, los únicos que cruzaron la barrera de los 100 en la Era Abierta. Récord, historia y vigencia: todo junto.
Racha en la capital china
- 34 partidos ganados y ninguno perdido en el ATP 500 de Pekín.
- Siete consagraciones en el torneo, las seis anteriores entre 2009 y 2015.
- 21 temporadas consecutivas con al menos un título ATP en su palmarés.
- 500 puntos al ranking para pelear un lugar en las ATP Finals de Turín.
A los 39 años, el de Belgrado vuelve a gritar campeón. Su último trofeo había sido en noviembre de 2025 y la consagración en China corta la espera. Para colmo, la definición en semifinales tampoco necesitó del último punto: Daniil Medvedev fue descalificado después de impactar con un smash a un espectador, cuando caía 7-5 y 5-3. Si lo cuento, no lo creo.
Lo que viene es el Masters 1000 de Shanghái, otra parada en suelo asiático. Djokovic ya está dentro del cuadro y, con este envión, apunta a estirar la leyenda. ¿Hasta dónde llega el serbio? La respuesta, en las próximas semanas.
Vestuario
Pekín fue una fiesta. Nole, en su mejor versión, va por más.
