Saltar al contenido
Lunes, 19 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

Adiós a la caja navideña igual para todos: las empresas migran hacia presupuestos flexibles y a elección del empleado

La prepaga más el regalo de fin de año perdió terreno frente a plataformas que permiten gastar un monto asignado en gimnasio, cine, gastronomía o descuentos. Un estudio de Bonda marca el pulso del cambio y muestra que todavía hay una brecha entre la intención y la implementación.

Por Mariano EtcheverryPuerto y pesca · · hace 1 h
Adiós a la caja navideña igual para todos: las empresas migran hacia presupuestos flexibles y a elección del empleado

Durante décadas, la política de beneficios en la mayoría de las empresas argentinas se redujo a una fórmula tan estable como discutida: una obra social y una caja navideña que llegaba, idéntica, a cada empleado sin distinciones de edad, cargo ni intereses. Ese modelo uniforme, que durante años funcionó como un gesto casi obligatorio de fin de año, comenzó a perder terreno en las organizaciones que entendieron que la retención del talento ya no se resuelve con paquetes estandarizados. En su lugar, se abren paso esquemas con presupuestos flexibles que cada trabajador decide cómo utilizar, en un contexto económico donde el impacto directo en el bolsillo suele pesar más que cualquier gesto simbólico.

Un cambio empujado por las generaciones que conviven en una misma oficina

La coexistencia de varias generaciones dentro de un mismo organigrama aceleró la revisión del modelo clásico. En una misma compañía pueden convivir jóvenes en su primer empleo, padres con hijos pequeños y trabajadores próximos a jubilarse, con necesidades y prioridades que poco tienen que ver entre sí. La lógica del beneficio único dejó de responder a esa diversidad y abrió la puerta a propuestas segmentadas, donde lo que se ofrece es un menú de opciones y un monto para que cada colaborador elija cómo gastarlo. Según el Informe de Beneficios Corporativos elaborado por Bonda, plataforma digital especializada en este tipo de programas, cerca de nueve de cada diez empresas argentinas consideran que los beneficios personalizados contribuyen a fidelizar a sus colaboradores, aunque apenas un tercio logró implementar esquemas verdaderamente flexibles. Esa distancia entre el diagnóstico y la práctica es, en sí misma, una de las claves del momento que atraviesa el sector.

El esquema flexible funciona con un presupuesto asignado que el empleado administra dentro de un catálogo de opciones. Las alternativas disponibles suelen incluir actividades deportivas, entradas de cine, gastronomía, espectáculos, programas de bienestar y tarjetas de regalo para distintos consumos. La lógica es que quien recibe el beneficio sea quien decida dónde le genera más valor, y que la empresa pueda mantener un costo controlado mientras mejora la percepción de su propuesta. "Lo más importante es entender quién es nuestra audiencia. En una misma compañía puede haber distintos perfiles y generaciones de personas que tienen necesidades distintas", señaló Agustín Perelman, cofundador de Bonda.

La tecnología como motor del giro y un calendario que dejó de ser solo diciembre

La tecnología fue la que habilitó la transición a escala. Las plataformas digitales reemplazaron la logística de los regalos físicos y permiten administrar descuentos, puntos canjeables y experiencias de manera segmentada, con seguimiento en tiempo real y comunicación personalizada. Casi la mitad de las empresas ya utiliza herramientas tecnológicas para gestionar y difundir sus beneficios, un salto que en buena parte se explica por la necesidad de reducir costos operativos y, al mismo tiempo, profesionalizar la manera en que se ofrecen estas compensaciones no salariales. El calendario, en paralelo, se amplió: además de las fechas tradicionales, cumpleaños, aniversarios laborales, nacimientos y casamientos se incorporaron como ocasiones de reconocimiento, con el objetivo declarado de construir una relación con el empleado durante todo el año y no concentrar el vínculo institucional en un único momento del calendario.

  • Casi 9 de cada 10 empresas consideran que los beneficios personalizados ayudan a fidelizar a sus colaboradores.
  • Solo alrededor de un tercio implementó esquemas verdaderamente flexibles.
  • Cerca de la mitad de las organizaciones utiliza plataformas digitales para gestionar y comunicar sus beneficios.
  • El modelo flexible asigna un presupuesto por empleado y ofrece un menú con opciones de deporte, cine, gastronomía, bienestar y tarjetas de regalo.
  • El calendario se amplió más allá de diciembre: cumpleaños, aniversarios laborales, nacimientos y casamientos son hoy puntos de contacto.

En un contexto de tensión económica persistente, los beneficios con impacto directo en el bolsillo siguen siendo los más valorados por los trabajadores argentinos, por encima de los gestos simbólicos que perdieron poder de convencimiento. La caja navideña igual para todos no desapareció del mapa corporativo, pero dejó de ser el centro de la escena: quedó en una pieza más de un menú cada vez más diverso, donde la personalización y la decisión individual del empleado se convirtieron en los ejes de una política de compensación que las empresas, queriéndolo o no, se ven obligadas a repensar.

ME
Mariano EtcheverryPuerto y pesca

Te puede interesar