Adiós al solitario que vino con Windows: la historia secreta del juego que se cayó del sistema
Microsoft separó los juegos clásicos del sistema operativo con Windows 8 y los convirtió en aplicaciones opcionales. El Pinball 3D desapareció antes, por una falla en los procesadores de 64 bits que nunca se pudo arreglar.
Durante más de dos décadas, abrir Windows por primera vez venía con un regalo inesperado: el Solitario ya estaba ahí, esperándote en el escritorio. El Buscaminas, el FreeCell, los Corazones. No había que descargar nada, ni buscar en ninguna tienda. Eran parte del paquete, como el bloc de notas o la calculadora. Esa costumbre se rompió con Windows 8, cuando Microsoft decidió sacar esos juegos del sistema operativo y transformarlos en aplicaciones independientes, con publicidad incluida, que el usuario tenía que bajar aparte si quería jugarlos.
Antes de eso, el primer damnificado había sido el Pinball 3D: Space Cadet, ese flipper espacial que muchos recordamos con nostalgia. El juego no era de Microsoft: lo había desarrollado Cinematronics y lo publicó Maxis en 1995 bajo el nombre Full Tilt! Pinball. Microsoft solo tenía una licencia para incluir una de sus mesas dentro de Windows, y así estuvo desde Windows 95 hasta Windows XP. Después, simplemente, desapareció.
Un error que nadie pudo arreglar
Lo que pasó después es de esas historias que parecen un misterio deación. Cuando el equipo de ingeniería empezó a adaptar Windows de 32 a 64 bits, descubrió algo insólito: en la arquitectura nueva, la pelota atravesaba los objetos de la mesa como si fuera un fantasma, sin registrar ningún impacto. El detector de colisiones había dejado de funcionar.
Raymond Chen, ingeniero con más de tres décadas en el desarrollo de Windows, lo contó en su blog técnico. Dijo que el código era de una empresa externa, tenía muy pocos comentarios y resultaba muy difícil de seguir. El equipo no logró identificar el origen exacto del problema y tomó una decisión drástica: eliminar el juego del producto. En una actualización de 2022, Chen aclaró que el error más grave había aparecido en una versión experimental para procesadores Alpha AXP, y que alguien lo corrigió después, aunque nadie le avisó que el juego había sido rehabilitado.
El otro obstáculo: la licencia
Cuando años más tarde Microsoft Garage quiso relanzar el Pinball como aplicación independiente, el área legal frenó la iniciativa. La licencia original con Cinematronics solo autorizaba incluir el juego dentro de Windows 95 y sus sucesores. No contemplaba su distribución como app ni su publicación en una tienda digital. Así, un problema técnico que se remonta a los procesadores de 64 bits terminó sellando el destino del juego por una cuestión de papeles.
Los juegos que sobreviven hoy
- Solitario: sigue disponible como aplicación gratuita en la Microsoft Store, con publicidad.
- Buscaminas: se descargó aparte desde Windows 8 y mantiene su estética clásica.
- FreeCell y Corazones: también migraron a la tienda de aplicaciones de Microsoft.
- Chess Titans, Mahjong Titans y Purble Place: fueron retirados con Windows 7 y ya no figuran en la tienda oficial.
Cuando Microsoft festejó los 30 años del Solitario, recordó algo que muchos habíamos olvidado: el juego no estaba ahí solo para entretener. Cumplía una función concreta, enseñar a los nuevos usuarios a arrastrar y soltar elementos con el mouse, una interacción que a principios de los noventa todavía resultaba novedosa para la mayoría. Era, en cierto sentido, una clase de computación disfrazada de pasatiempo. Lo mismo puede decirse del Buscaminas, que obligaba a pensar con el clic derecho y el izquierdo, algo que después sería básico en cualquier programa.
Lucía, becaria en el área de tecnología del portal, me lo resumió con una imagen muy clara: 'Es como si te vendieran un auto y el radio viniera incluido. Un día deciden sacar el radio y decirte que lo compres aparte'. Y tiene razón. Lo que durante años fue parte del paisaje de Windows pasó a ser un producto más, con su publicidad y sus reglas de tienda. ¿Y eso para qué sirve? Para entender que hasta los detalles más cotidianos de una sistema operativo tienen contratos, licencias y decisiones de ingeniería que los usuarios nunca vemos. Y que a veces, un juego de flipper puede caerse del mapa por un problema técnico combinado con un papel firmado en los noventa.
