Anamá Ferreira volvió de África con la libreta llena de jirafas, masáis y los reyes de la sabana
La modelo y conductora completó un viaje por Kenia y Tanzania que combinó conservación animal, vida comunitaria y safaris por los parques más famosos del continente
Antes de que la obra empiece, hay que mirar al público. En esta nota, el público es ella: Anamá Ferreira, que acaba de cruzar buena parte del este africano con la cámara encendida y la sensibilidad a flor de piel, y que volvió a Buenos Aires con la sensación, me contó una amiga que la vio llegar, de que había cambiado un poco. Y la verdad, lo entiendo perfecto.
El itinerario arrancó en Nairobi, donde la conductora se acercó al Giraffe Centre, un centro dedicado a proteger a la jirafa de Rothschild, una subespecie que está en peligro de extinción. Ahí la vimos alimentar a los animales y posar con ellos como si fueran vecinos de toda la vida, y ella lo resumió con una frase que me quedó dando vueltas: "Hoy viví uno de esos momentos que quedan para siempre en el corazón. Estar tan cerca de ellos, darles de comer y hasta poder sacarme una selfie fue simplemente inolvidable".
Karen Blixen, los masáis y la danza de los saltos
La recorrida siguió por el Museo Karen Blixen, la antigua residencia de la escritora danesa que vivió en Kenia durante años, un lugar que a mí la visitó por dentro: "Caminar por su casa y pensar que acá transcurrió parte de esa historia es bastante mágico", dijo Ferreira sobre esa parada.
Después llegó el cruce al Masái Mara, donde se encontró con la comunidad masái. Ahí la modelo describió la tela tradicional conocida como shuka, de color rojo intenso, y los adornos de cuentas que los integrantes del pueblo usan como símbolo de identidad y estatus social, y hasta se animó a la danza adumu, esos saltos verticales que hacen los jóvenes guerreros y que parecen un desafío que se renueva cada tarde.
Los Cinco Grandes, en libertad
Del lado tanzano, el viaje incluyó expediciones por el Serengueti y por el cráter del Ngorongoro, dos escenarios que cualquier lector de safari conoce aunque más no sea por documentales. En esas llanuras pudo ver en libertad a los cinco que los guías de la región llaman los Cinco Grandes: el león, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el búfalo. Ella misma reconoció que avistar a esos animales en su hábitat natural era uno de los grandes motivos del viaje.
