Argentina quiere ser la base donde se entrene la inteligencia artificial de la región
Inversiones de hasta mil millones de dólares, energía a la mitad del precio internacional y un proyecto concreto en Chubut. Las cartas que pone el país sobre la mesa para tentar a los gigantes de los datos.
Hay un dato que suena técnico pero cambia la foto grande: entre 2025 y 2030, seis de cada diez centros de datos que se construyan en el mundo van a estar pensados para inteligencia artificial. Y Argentina quiere que varios de esos edificios se levanten acá. Eso es, ni más ni menos, lo que se discutió esta semana en distintos ámbitos del sector tecnológico: la pelea por transformarse en el hub regional donde se entrenen los modelos de IA que después usamos todos.
La oportunidad no es un eslogan. Hay razones concretas. El costo del megavatio en Vaca Muerta ronda los 50 dólares, contra los 100 que se pagan afuera, según Gerardo Manhard, de la consultora Dreicon. Puso un número bien gráfico: "estamos hablando de 500 millones de dólares de diferencia en el año, poniendo un centro de datos". A eso se le suma que Argentina está lejos de las zonas donde hoy seta, que sobra terreno y que el clima ayuda a mantener frescos los equipos. Noelia Miranda, de Schneider Electric, lo resumió con una frase: "Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos".
Lo que viene: refrigeración líquida y proyectos de mil millones
Pero no todo es color de rosa. El arquitecto Julián Martín Gurgone, también de Schneider Electric, aclara que el 75% de esos centros para IA van a necesitar refrigeración líquida, o sea, hacer circular agua o un líquido especial por tubos pegados a los chips, parecido al radiador de un auto pero a escala de edificio. Eso obliga a planificar la infraestructura con años de anticipación. Los proyectos grandes, además, mueven cifras enormes. "Estamos hablando de inversiones de hasta mil millones de dólares y plazos largos de maduración", apuntó Miranda, que pasó por la Redacción como todos los meses a dejar desdobles los becarios que todavía no se animan a pedir una nota solos.
La inversión ya empezó a aparecer en papeles. La empresa polaca Green Capital anunció un megacentro de datos en Chubut dedicado exclusivamente a inteligencia artificial. Su representante en el país, Jorge Vilariño, destacó que la baja densidad de población facilita los permisos para construir. En el Gobierno y en las empresas chicas también se mira con atención: el viernes pasado, en la facultad, un becario de ingeniería me preguntó si esto no era otra burbuja. Le dije que por ahora hay plata real comprometida.
La condición que nadie puede obviar
La gran pregunta que se hacen los inversores no es técnica sino política. La estabilidad. Miranda fue al hueso: "Esta misma inestabilidad que alejó inversiones en el pasado es hoy el factor que, de revertirse, puede volver competitivo al país". O sea, los dólares vienen, pero primero quieren ver reglas que no cambien con cada gestión. Es el precio de entrada. ¿Y eso para qué sirve? Para que cuando vos le pidas algo a un asistente de IA, la pregunta se haya procesado del otro lado del Río de la Plata, con energía barata y frío patagónico, y no a ocho mil kilómetros de distancia.
