Crecer con Naruto: la serie animada que, según un estudio, enseñó a toda una generación a no rendirse
Una investigación reciente explora de qué manera el animé japonés habría moldeado la capacidad de sus espectadores infantiles para tolerar la frustración, regular emociones y sostenerse frente a la adversidad, a partir de los valores que encarna el protagonista huérfano que lucha por ser reconocido en su aldea.
Yo confieso que cuando leí por primera vez el título de este trabajo me acordé de mi hijo adolescente, que durante años no despegó los ojos de la pantalla con esas historias de ninjas, y también de varios lectores que me escribieron para contarme que esas series los habían acompañado en momentos difíciles, así que me parece una investigación que toca una fibra real para mucha gente de entre cuarenta y sesenta años que crecieron viendo animé junto con sus hijos o que hoy descubren en esas tramas un espejo de su propia historia, y por eso me interesa contarla con la mayor extensión y el mayor detalle que el tema merece porque creo que el asunto da para conversar largo y tendido.
El estudio en cuestión se titula Naruto: Un estudio sobre la resiliencia y el crecimiento en la animación japonesa, y fue encabezado por Alfin Rosydha y Nalia Roohma, quienes sostienen que el animé creado por Masashi Kishimoto, emitido originalmente entre 2002 y 2007 y continuado con Naruto Shippuden hasta 2017, funciona como mucho más que un entretenimiento, ya que ofrece un modelo formativo para chicos que todavía están armando su manera de procesar el mundo.
El arco del protagonista
El eje del análisis es el recorrido del personaje central, un huérfano marginado que, pese a los fracasos repetidos, no abandona su objetivo de convertirse en Hokage, el líder máximo de su aldea, y los autores subrayan que esa persistencia frente a la adversidad habría funcionado como una escuela silenciosa para los espectadores infantiles, que encontraban en esa dinámica una manera de pensar sus propias dificultades y deimaginar que también ellos podían levantarse una y otra vez.
“Naruto es mucho más que una historia coming-of-age: es una narrativa con raíces en los temas de la resiliencia, la perseverancia y el crecimiento personal.”Alfin Rosydha y Nalia Roohma
- La resiliencia no sería un rasgo innato, sino una habilidad que se entrena con la exposición a desafíos, y ver a un personaje levantarse una y otra vez habría acelerado ese aprendizaje.
- Los vínculos pesan tanto como la voluntad individual: el recorrido del protagonista no se entiende sin sus mentores y compañeros, y la serie enseña que pedir y recibir ayuda no es debilidad.
- El éxito colectivo supera al individual, según los autores, que resaltan la importancia del acompañamiento para atravesar situaciones adversas.
La investigación, publicada en octubre de 2025, cobró nueva difusión en los últimos días a partir de su circulación en redes sociales, y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que muchos de nosotros, espectadores adultos, ya nos hicimos alguna vez mientras mirábamos a los chicos repetir las frases del personaje, y la salida del cine, en la cola de la función, una señora de unos cincuenta años me dijo casi al pasar, mientras acomodaba a su hijo en el asiento de adelante, que ella había aprendido a no bajar los brazos viendo animé con el nene, así que me quedé pensando que, en el fondo, ese era el mejor resumen de todo el estudio.
