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Cuando el cansancio esconde apnea del sueño en las mujeres: por qué los métodos habituales pueden pasarla por alto

La literatura médica advierte que hasta un 75% de las mujeres con apnea obstructiva podría estar sin diagnosticar; la falta de ronquidos fuertes y las limitaciones de los cuestionarios y los estudios domiciliarios explican en parte ese subregistro, mientras el embarazo y la menopausia elevan el riesgo.

Por Valentina IriartePoliciales y judiciales · 18 de septiembre de 2026 · hace 59 min

Despertares reiterados durante la noche, somnolencia diurna y dolor de cabeza al comenzar la jornada pueden ser manifestaciones de apnea obstructiva del sueño en mujeres, incluso cuando no se registran ronquidos intensos ni pausas respiratorias advertidas por terceros. Así lo señala una revisión reciente sobre el trastorno, que estima que hasta un 75% de las mujeres afectadas podría permanecer sin diagnóstico y que alrededor de un 40% no presenta las manifestaciones más reconocidas, entre ellas los ronquidos fuertes y el ahogo nocturno.

El cuadro clínico suele atribuirse a estrés, insomnio o cambios hormonales vinculados con la menopausia, lo que retrasa la consulta específica. La evaluación con un profesional de salud permite encuadrar el cansancio, la dificultad para iniciar o sostener el sueño, los cambios de ánimo y los problemas de concentración como posibles indicadores de un trastorno respiratorio del sueño.

Herramientas de cribado y sus limitaciones

  • Los cuestionarios que combinan edad, peso, presión arterial y contorno del cuello sirven para estimar riesgo, pero tienden a identificar menos casos en mujeres que en varones.
  • Las pruebas domiciliarias pueden registrar de manera incompleta las alteraciones respiratorias que se concentran en la fase REM del sueño.
  • Un resultado inicial sin alteraciones no descarta el trastorno si persisten los síntomas: el médico puede indicar una polisomnografía en un centro especializado, donde se monitorean la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos corporales y las distintas fases del descanso.

En la apnea obstructiva, la garganta reduce o bloquea de forma repetida el paso de aire, lo que disminuye la oxigenación y desencadena microdespertares que, por lo general, la persona no recuerda. El trastorno se asocia con hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardíacas, tres condiciones que también forman parte de la evaluación clínica individual.

Embarazo, menopausia y señales que conviene no pasar por alto

El embarazo puede propiciar la aparición del cuadro o agravar uno preexistente, por lo que el abordaje requiere coordinación entre el equipo obstétrico y un especialista en medicina del sueño. Ante una cirugía programada, corresponde informar al equipo médico sobre el diagnóstico y el eventual uso de CPAP, el dispositivo que mantiene abierta la vía aérea mediante presión positiva. La menopausia, por su parte, figura entre los períodos que pueden aumentar el riesgo, junto con el aumento de peso y los cambios hormonales propios de esa etapa.

La persistencia de cansancio diurno, cefaleas matinales y sueño fragmentado justifica una consulta profesional y, de ser necesaria, la realización de un estudio nocturno en un centro especializado, considerado el estándar para confirmar o descartar la apnea obstructiva del sueño en mujeres con síntomas sugestivos.

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Valentina IriartePoliciales y judiciales

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