Un ingeniero tomó a Senillosa como caso de estudio para pensar cómo debería crecer durante los próximos años
Comenzó como una inquietud personal de Luciano Debbaudt y tomo forma de un análisis más amplio. Infraestructura, producción, educación, empleo, servicios, desarrollo urbano y Arroyito, un trabajo para responder una pregunta: cómo preparar hoy la Senillosa que va a existir mañana
Por Redacción · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h
Lo que comenzó como una inquietud personal de Luciano Debbaudt fue tomando forma de un análisis mucho más amplio. Infraestructura, producción, educación, empleo, servicios, desarrollo urbano y Arroyito forman parte de un trabajo que intenta responder una pregunta: cómo preparar hoy la Senillosa que va a existir mañana.
Primero fue una pregunta sobre infraestructura. Después aparecieron vivienda y crecimiento urbano.
Eso llevó a transporte. El transporte llevó a pensar dónde trabaja la gente.
Y hablar de trabajo terminó abriendo nuevas preguntas sobre producción, comercio, capacitación y educación.
Lo que Luciano Debbaudt había comenzado como un ejercicio personal para analizar algunos problemas de Senillosa empezó a convertirse, poco a poco, en algo bastante más grande.
“Me di cuenta de que cada vez que trataba de entender bien un problema terminaba conectado con otros cuatro”, cuenta.
Ingeniero químico y vecino de Senillosa desde hace casi una década, Debbaudt decidió aplicar a la ciudad donde vive una lógica similar a la que utiliza profesionalmente cuando analiza sistemas complejos: antes de pensar una solución, intentar comprender cómo funcionan todas sus partes.
No comenzó escribiendo una lista de obras. Comenzó haciendo preguntas.
¿Cómo debería ser Senillosa dentro de diez años?
La pregunta puede parecer demasiado amplia. Por eso Debbaudt empezó a dividirla.
¿Cómo está creciendo la ciudad?
¿Hacia dónde?
¿Qué capacidad tienen sus servicios?
¿Qué ocurre si aumenta significativamente la población?
¿Qué oportunidades económicas puede generar Vaca Muerta?
¿Qué actividades podrían desarrollarse localmente?
¿Qué necesita un comerciante para crecer?
¿Qué alternativas tiene un joven que termina la escuela?
¿Qué lugar ocupa la producción?
¿Cómo debería integrarse Arroyito?
¿Qué infraestructura debería anticiparse?
¿Y qué cosas que hoy parecen menores pueden convertirse en problemas importantes dentro de algunos años?
El ejercicio comenzó a incorporar información pública, documentación municipal, datos demográficos y económicos, recorridas y conversaciones con vecinos, comerciantes, instituciones y personas vinculadas a diferentes actividades.
El resultado todavía está lejos de ser un documento terminado.
Y Debbaudt dice que quiere que siga siendo así durante un tiempo.
“Me interesa que el trabajo pueda cambiar. Si aparece información nueva que demuestra que algo que pensábamos estaba equivocado, hay que cambiarlo. Si no, no estamos estudiando nada.”
Una ciudad no funciona por áreas aisladas
Su experiencia profesional influye inevitablemente en esa manera de observar el problema.
Debbaudt participó de la construcción, puesta en marcha y operación de infraestructura sanitaria en Senillosa y posteriormente pasó a gestionar sistemas de producción de agua potable de una escala mucho mayor dentro del EPAS.
En esos sistemas, explica, una decisión tomada en un punto puede producir consecuencias en otro. Con una ciudad ocurre algo parecido.
“Podés pensar vivienda, pero esa vivienda necesita servicios. Los servicios necesitan infraestructura. Las personas necesitan trasladarse. Necesitan trabajar. Sus hijos necesitan estudiar. Entonces no podés planificar cada cosa como si existiera sola.”
Por eso el trabajo fue incorporando progresivamente distintas áreas.
Desarrollo urbano e infraestructura.
Producción y desarrollo económico.
Educación.
Salud.
Cultura.
Ambiente.
Deporte.
Turismo.
Servicios.
Modernización administrativa.
Y un análisis específico de Arroyito.
El objetivo no es que Debbaudt se convierta en especialista en cada una. De hecho, sostiene exactamente lo contrario.
“Hay cosas sobre las que puedo tener experiencia y otras sobre las que necesito sentarme con alguien que sabe mucho más que yo. Lo importante es saber qué preguntas hacer y cómo integrar después esas respuestas.”
La oportunidad de Vaca Muerta
Hay una variable que atraviesa buena parte del análisis: el crecimiento regional asociado a Vaca Muerta.
Senillosa se encuentra sobre un corredor que está experimentando transformaciones demográficas, económicas y territoriales importantes.
Eso puede generar oportunidades. Pero no garantiza automáticamente que esas oportunidades se traduzcan en desarrollo local.
Para Debbaudt, una de las preguntas centrales es cuánto de ese crecimiento puede capturar Senillosa.
No solamente en población. También en empleo privado, proveedores, comercio, nuevas empresas, capacitación, producción y servicios.
“Que haya muchísimo desarrollo a pocos kilómetros no significa necesariamente que ese desarrollo entre a tu ciudad. Hay que generar condiciones para aprovecharlo.”
Al mismo tiempo, crecer sin planificación también puede generar efectos no deseados: presión sobre los servicios, expansión urbana desordenada, problemas de movilidad y pérdida de suelo destinado a otras actividades.
Por eso el trabajo intenta observar simultáneamente oportunidad y riesgo. De detectar problemas a empezar a construir alternativas. Debbaudt se encuentra todavía en una primera etapa. Después vendrá otra.
Cuando el diagnóstico tenga suficiente información, pretende comenzar a ordenar alternativas concretas para cada una de las áreas analizadas.
Algunas podrán depender directamente de decisiones locales.
Otras necesitarán participación provincial.
Algunas requerirán inversión.
Otras podrán depender más de organización, información o coordinación.
Y probablemente existan también ideas que, después de analizarlas, resulten inviables.
“También quiero saber qué no se puede hacer. Porque escribir propuestas sin preguntarse quién las ejecuta, cuánto cuestan o de quién dependen es bastante fácil.”
Por ahora continúa acumulando preguntas, información y conversaciones.
No presenta el trabajo como un plan cerrado ni pretende tener todas las respuestas.
Lo describe de una manera bastante más sencilla: tomar a Senillosa como un caso de estudio y tratar de entender qué tendría que empezar a hacer hoy para estar mejor preparada para los próximos años.
El ejercicio recién comienza.
Pero detrás de todos los temas que fueron apareciendo existe una misma pregunta:
si Senillosa tiene por delante una oportunidad extraordinaria de crecimiento, ¿cómo hacemos para que ese crecimiento termine mejorando la vida de quienes eligieron vivir acá?
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