El dólar oficial cedió cinco pesos en el arranque de la semana, pero el blue se plantó en $1.550 y los financieros ya huelen los $1.600
El minorista del Banco Nación recortó $5 y quedó en $1.530 para la venta, mientras que el paralelo repitió valores y el MEP y el contado con liquidación se acercaron al umbral de los $1.600. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un cierre de año cerca de los $1.630.
El lunes arrancó con una señal mixta para los consumidores que siguen la pulseada cambiaria con el celular en la mano y la calculadora abierta: el dólar oficial minorista que se consigue en las ventanillas del Banco Nación retrocedió cinco pesos respecto del cierre del viernes, mientras que el blue se mantuvo totalmente firme y los tipos financieros que se negocian en la bolsa volvieron a empujar contra el umbral de los $1.600, en una jornada que volvió a dejar en evidencia que la calma del billete paralelo es solo aparente y que el mercado, en su conjunto, sigue descontando una devaluación gradual hacia fin de año.
Qué pasó con cada uno de los dólares
- Dólar oficial minorista (Banco Nación): compra $1.480, venta $1.530, con una baja de $5 frente al viernes.
- Dólar blue: compra $1.530, venta $1.550, sin cambios respecto de la jornada previa.
- Brecha blue/oficial minorista: alrededor del 1,3%, una de las más comprimidas del último tramo.
- Dólar mayorista: avanzó 0,3% hasta los $1.513, tras dos bajas consecutivas que habían cerrado el viernes en $1.508,50.
- Dólar MEP (o dólar bolsa): se negoció cerca de los $1.536 en las primeras operaciones.
- Contado con liquidación (CCL): operó en torno a los $1.597, cada vez más cerca de los $1.600.
El cuadro que dejan estas cotizaciones es bastante elocuente para quien quiera leerlo con detenimiento: mientras la pantalla del Banco Nación muestra un alivio de apenas cinco pesos en la pizarra minorista, los dólares que efectivamente mueven los portafolios y arbitrajes —el MEP y, sobre todo, el contado con liquidación— ya están coqueteando con la barrera psicológica de los $1.600, una señal que los operadores suelen interpretar como anticipo de lo que puede pasar con el resto de las cotizaciones en las próximas ruedas, porque funcionan como un termómetro del mercado más que como una referencia de acceso masivo para la gente de a pie.
En ese sentido, el Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica periódicamente el Banco Central no hace más que confirmar el sesgo que ya viene descontando la plaza: el Relevamiento proyecta un promedio de $1.530 para septiembre, $1.565 para octubre y $1.600 para noviembre, con un cierre de año estimado en torno a los $1.630 en diciembre, lo que implica un sendero de suba gradual pero persistente que, de cumplirse, terminaría erosionando la ilusión de estabilidad que el Banco Nación intentó mostrar este lunes al bajar cinco pesos su pizarra de venta.
Para el consumidor común que va a la ventanilla a comprar billetes o a cambiar efectivo, la referencia concreta del sistema bancario oficial es esa, los $1.530 de venta del Nación, y la diferencia de apenas veinte pesos respecto del blue —el paralelo cotiza a $1.550— explica por qué la brecha se comprimió hasta el 1,3%, un nivel históricamente bajo que, sin embargo, no debe leerse como una señal de normalidad cambiaria, sino más bien como el reflejo de un mercado intervenido en el que el precio del billete informal ya casi no se despega del oficial y, en simultáneo, los dólares financieros marcan una agenda bastante más alcista para los próximos meses, algo que quienes importan insumos, ahorran en moneda dura o simplemente miran el precio de la electrónica en las góndolas empiezan a notar con bastante claridad cuando repasan las facturas y comparan con las semanas anteriores.
